Insertos – Cine 2007

22 Enero 2008

No soy muy dado a hacer listados de nada, entre otras cosas porque tengo mala memoria y porque mis opiniones varían con el tiempo; pero lo cierto es que al terminar el año florecen por doquier los inventarios de las mejores, o las peores, películas. Quien más y quien menos hace su selección, así que aprovecho estas líneas para reflejar aquí una pequeña muestra de ellas, haciéndome eco de las elaboradas por tres revistas representativas de tres países distintos:

Portada Cahiers Enero  La de Cahiers du cinema (Francia), que diferencia entre las elegidas por la redacción:

1. Paranoid Park de Gus Van Sant

2. Boulevard de la mort de Quentin Tarantino; Inland Empire de David Lynch; Still Life de Jia Zhang-ke

5. La France de Serge Bozon; Zodiac de David Fincher

7. Les Amours d’Astrée et de Céladon d’Éric Rohmer; Honor de la cavalleria d’Albert Serra; Avant que j’oublie de Jacques Nolot

10. I Don’t Want to Sleep Alone de Tsai Ming-Liang; Ne touchez pas la hache de Jacques Rivette; Syndromes and a Century d’Apitchapong Weerasethakul

Y las elegidas por los lectores:

1. Still Life de Jia Zhang-ke
2.
Paranoid Park de Gus Van Sant
3.
Inland Empire de David Lynch
4. Les Promesses de l’ombre de David Cronenberg
5. Syndromes and a Century d’Apitchapong Weerasethakul
6. La Graine et le mulet d’Abdellatif Kechiche
Lettres d’Iwo Jima de Clint Eastwood
8. Les Amours d’Astrée et de Céladon d’Éric Rohmer
Ne touchez pas la hache de Jacques Rivette
10. Boulevard de la mort de Quentin Tarantino
I Don’t Want to Sleep Alone de Tsai Ming-Liang
4 mois, 3 semaines, 2 jours de Cristian Mungiu
Zodiac de David Fincher

Asimismo, y para lectores en francés, un artículo de Cahiers, que establece una línea subyacente en el cine del año pasado.

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Film Comment - portada enero   La lista de Film Comment (EEUU), la revista editada por la Film Society of Lincoln Center, que distingue entre las que han sido estrenadas en los EEUU (sólo recojo las 15 primeras):

1. No Country for Old Men Joel & Ethan Coen, U.S. 754 points
2. There Will Be Blood
P.T. Anderson, U.S. 743
3. Zodiac
David Fincher, U.S. 699
4. Syndromes and a Century
Apichatpong Weerasethakul, Thailand/Austria/France 638
5. I’m Not There
Todd Haynes, U.S./Germany 592
6. Killer of Sheep
Charles Burnett, U.S. 508
7. Lady Chatterley
Pascale Ferran, France/Belgium 485
8. 4 Months, 3 Weeks and 2 Days
Cristian Mungiu, Rom. 451
9. Eastern Promises
David Cronenberg, U.K./Canada 450
10. Colossal Youth
Pedro Costa, France/Portugal/Switzerland 393
11. The Lives of Others
Florian Henckel von Donnersmarck, Germany 310
12. Black Book
Paul Verhoeven, Neth./Ger./Bel. 297
13. Michael Clayton
Tony Gilroy, U.S. 291
14. No End in Sight
Charles Ferguson, U.S. 281
15. Before the Devil Knows You’re Dead
Sidney Lumet, U.S. 271

Y las que no han tenido distribución:

1. Silent Light Carlos Reygadas, Mex./Fr./Neth. 175
2. Flight of the Red Balloon
Hou Hsiao-hsien, Tai./Fr. 171
3. Paranoid Park
Gus Van Sant, France/U.S. 134
4. Secret Sunshine
Lee Chang-dong, S. Korea 127
5. My Winnipeg
Guy Maddin, Canada 97
6. Useless*
Jia Zhang-Ke, China/Hong Kong 95
7. Still Life
Jia Zhang-Ke, China/Hong Kong 91
8. In the City of Sylvia*
José Luis Guerín, Spain 76
9. The Last Mistress
Catherine Breillat, France/Italy 70
10. The Romance of Astrée and Céladon*
Eric Rohmer, France/Italy/Spain 57
11. The Duchess of Langeais
Jacques Rivette, Fr./Ger. 68
12. Alexandra
Alexander Sokurov, France/Russia 44
13. The Unforeseen
Laura Dunn, U.S. 43
14. Go Go Tales*
Abel Ferrara, Italy/U.S. 41
15. Battle for Haditha
Nick Broomfield, U.K. 37

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Y finalmente, la selección de la revista Miradas de cine (España), que distingue entre las películas votadas por sus lectores:

Promesas del Este (Cronenberg) • Zodiac (Fincher) • Inland Empire (Lynch) • En la ciudad de Sylvia (Guerín) • Cartas desde Iwo Jima (Eastwood) • Last Days (Van Sant) • Death Proof (Tarantino) • Deseo, peligro (Lee) • El truco final (Nolan) • La vida de los otros (Henckel von Donnersmarck).

Y las elegidas por los críticos:

Zodiac (Fincher) · Promesas del este (Cronenberg) · Inland Empire (Lynch) · Naturaleza muerta (Zhang-Ke) · Cartas de Iwo Jima (Eastwood) · Death Proof (Tarantino) · The host (Joon-ho) · Last days (Van Sant) · La vida de los otros (Henckel von Donnersmarck) · Banderas de nuestros padres (Eastwood) · [Rec] (Balagueró & Plaza).

Además, en el especial sobre el resumen del año hay varios artículos que repasan el 2007 desde diferentes ópticas y una mención específica sobre los “acontecimientos” cinematográficos del año.

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Por mi parte, solamente añadir que echo de menos “Los amantes habituales” de Garrel y “Hamaca paraguaya” de Encina, y entre las españolas “La soledad”, de Rosales y “El silencio antes de Bach”, de Portabella. ¿Ustedes qué opinan?


American Movie – Chris Smith (1999)

17 Enero 2008

Hoy la entrada está dedicada a una película documental a la que le venía siguiendo la pista desde que obtuvo el gran premio del jurado del festival de Sundance en la edición de 1999. Sin embargo, American Movie ni se estrenó en su momento, ni se ha editado en España, ni (de momento) se la espera; pero, gracias a las posibilidades que hoy nos brinda la tecnología, es posible acceder a ella de manera sencilla y rápida.

Mark Borchardt

El cine documental o -en un sentido más amplio- el cine de no-ficción, en muchas ocasiones no es más que una simple etiqueta caprichosa pues por su propia naturaleza es un territorio fronterizo que se define sólo por oposición (lo que no es ficción). Dado que es imposible reflejar la realidad sin recrearla o sin que, de alguna forma, intervenga el artificio, por mínimo que éste sea, debemos convenir en que sus contornos son esencialmente porosos, moldeables y, cuando menos, equívocos. Esta afirmación se demuestra si consideramos que la mano del director nunca es aséptica ni inocente: desde la perturbación que ocasiona la presencia de una cámara, a la elección misma del tema, desde la decisión sobre un encuadre o la duración de una secuencia, hasta el orden de las escenas o la elección de las que entran o no en el montaje final; todas estas opciones desmienten la pretendida visión neutra y objetiva que tradicionalmente se le atribuye, evidenciando que con “la realidad” como lienzo, como marco, lo que se muestra no se corresponde sino con la visión del director, en definitiva, una reinterpretación de la realidad. De tal forma es así, que son abundantes los ejemplos de films de ficción mucho más realistas que otras tantas películas de no-ficción, y a la inversa.

Por tanto, la obra de no ficción disfruta o puede disfrutar (al menos algunas de ellas) del mismo estatus “artístico” que pueda alcanzar una película de ficción. Precisamente por ello, por la visión subjetiva implícita y potencialmente transversal, el documental es hoy el terreno idóneo para experimentaciones, para la hibridación de formas, géneros y temas; es el campo donde, sin género de duda, se están realizando algunas de las obras más interesantes del cine contemporáneo.

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American movie comienza encuadrándose aparentemente en la categoría de los documentales-reportajes que relatan o siguen un hecho o acción concreta, en este caso la puesta en marcha de una película totalmente independiente: Northwestern, el primer largometraje de Mark Borchardt. Presenciamos sus reuniones preparatorias, la creación de equipos, reparto de tareas, la búsqueda de localizaciones y, sobre todo, de financiación… Sin embargo, una vez queda claro que ésta no va a llegar, que no va a ser suficiente para poner en pie el rodaje, nos damos cuenta de que el eje central del film se ha desplazado, focalizándose sobre el propio Mark Borchardt, su vida cotidiana, su círculo íntimo y su pasión quijotesca por el cine. Muestra de ello es que, inasequible al desaliento, Mark se sobrepone dirigiendo sus esfuerzos a finalizar Coven, un corto previamente inacabado para, con lo que obtenga con él, poder retomar la futura realización de Northwestern. Este proceso será largo, dos años hasta el estreno de Coven, que la incansable y minuciosa cámara de Smith seguirá hasta el final.

Mark y Mike

Tras el giro mencionado, entramos de lleno en un documental de aquellos que se centran, durante un periodo de tiempo más o menos largo, en la vida, obra y milagros de un personaje más o menos interesante, curioso o peculiar (p.e. General Idi Amin, B. Schroeder, 1974; Roger and me, R. Moore, 1989; Crumb, T. Zwigoff, 1994; The agronomist, J. Demme, 2002; Zizek!, A.Taylor, 2005). En tanto este “formato” no es muy propicio para la experimentación formal, generalmente la mayor o menor calidad e interés de la película viene dada por la fortuna y acierto en la elección del protagonista y su calidad e interés humano. 

Chris Smith escoge como motivo a Mark Borchardt, o mejor, Borchard es la película, un ser anónimo, si bien con un carácter, personalidad, e incluso rasgos, peculiares: habitante de un pueblo de Wisconsin, en pleno Medio Oeste norteamericano, este treintañero tiene tres hijos (a los que ha dejado de pagar la manutención), vive con su madre, tiene ciertos problemas con la bebida y carece de empleo estable (reparte periódicos y luego cuidará de un cementerio), pero desde la adolescencia el cine fue su obsesión, de forma que realizó varios cortos (vemos algunos fragmentos) y pretende materializar un largometraje. Vitalista irredento, su intenso afán por el cine le lleva a movilizar familia (su padre le recrimina su lenguaje, su madre actúa e incluso ejerce de directora de fotografía, y sus hermanos piensan que Mark debería dedicarse a trabajar en una fábrica), amigos (Mike -músico, ex-adicto- y auténtico Sancho Panza tronado, y Ken, que acaba de salir de la cárcel), vecinos y conocidos. Mención aparte merece su fuente de financiación y por ello productor ejecutivo, su anciano y descreído tío Bill, al que visita en su caravana y sablea, pero con el que mantiene una conmovedora relación y tienen lugar algunos de los mejores momentos.

Mark y tï Bill

Descacharrante y bizarra, American movie está trufada de verdad y emoción, de forma que trasciende lo que sería la simple estampa amable de un freak carismático, un Ed Wood redivivo, entusiasta y con buen corazón para trazar un retrato sobre la juventud actual, (o un cierto tipo de ella, o del “eterno juvenil”), las ilusiones adolescentes (o más bien post-adolescentes), el verdadero entusiasmo (casi siempre inconsciente) y el afán por materializar los sueños, en este caso ajenos a las estrechas miras vitales, económicas y sociales con las que nos toca convivir a diario y a conceptos impuestos como “triunfo”, “resultados” o “beneficio”. Esta realidad singular se nos muestra a través de los códigos formales del documental arquetípico, lo cual favorece la sospecha de estar asistiendo a un “falso documental” (un fake o mockumentary), recordando otros semejantes, como Grizzly man (W. Herzog, 2005), en los que la sensación de irrealidad plantea al espectador el problema sobre la credibilidad de la imagen, de lo real, conduciendo a una reflexión sobre sus límites y alcance en la pantalla. Sin embargo, sí podemos decir que es un buen ejemplo de cine dentro del cine, desmitificador y representativo, sobre todo por oposición. American movie no cambia la faz del cine, ni traspasa fronteras genéricas, no alcanza elevadas alturas, pero tampoco lo pretende.

A un espectador “serio” el film podrá parecerle ridículo e infantil, principalmente porque esta lucha con uno mismo y contra todos es infructuosa, pues no obtiene más resultado que el anonimato y el (supuesto) fracaso; pero el caso es que, cuando este discurso aparece con el trasfondo del “éxito”, en boca de un triunfador “socialmente reconocido”, a ese mismo espectador en cambio le suena a música celestial, a verdad incontrovertible y fascinante. En este sentido, resulta obvia la referencia del film al totémico y manido “sueño americano” (el american dream); irónicamente Smith lo ha ejemplificado en la figura de un proletario situado en un suburbio de una remota ciudad norteamericana que persiste en la consecución de su sueño, ofreciendo de paso una faceta desmitificadora de lo que es el cine, y de lo que es la vida, que en nada tiene que ver con el pretendido glamour ni con el lujo o los sueños dorados que mundialmente vende y publicita Hollywood.

La ironía final viene dada en un doble sentido, primero porque, en la eterna espiral vampírica que retroalimenta nuestro sistema económico-iconográfico espectacular, este documental fue adquirido por Sony Pictures Classics para su distribución, y su consiguiente difusión/asimilación convirtió a Mark Borchardt en un “personaje del momento” con apariciones en late nights televisivos, en la MTV y en películas de serie C; sin embargo, esta “notoriedad” no le ha permitido realizar aún Northwestern (a pesar de lo cual no ha perdido un ápice de su lucidez). Y un segundo aspecto que no podemos dejar de anotar, es que este film tiene un inevitable carácter especular inverso no exento de pecado original: es la película sobre un fracaso -una película que no se puede hacer-, exhibiendo las miserias de un paria del cine, pero, por contra, ésta sí se convierte en un relativo éxito y permite a su autor continuar su carrera como director.


Una década bajo la influencia (El “nuevo Hollywood”) II

5 Enero 2008

Al hilo de los últimos posts, aquí van una serie de sugerencias a interesados en ahondar y conocer sobre la conformación, auge y caída del llamado “nuevo Hollywood“; uno de los periodos más fecundos y prometedores del cine norteamericano.

Carátula libro

 

En primer lugar, y para tener una idea general, resulta imprescindible el libro de Peter Biskind, “Moteros tranquilos, toros salvajes”, Ed. Anagrama, que repasa de forma exhaustiva y amena los entresijos de aquellos años, de finales de los sesenta hasta finales de los setenta. Para fans infatigables y con conocimientos de inglés resultarán interesantes: New Hollywood cinema, de Geoff King, y relacionado: New Hollywood violence, de Steven Jay Schneider.

Carátula documental

 

En el apartado audiovisual, dos recomendables documentales. Por un lado, el homónimo Easy riders, ranging bulls (K. Bowser, 2003), lógicamente inspirado en el libro, y por otro, Una década bajo la influencia, (A decade under the influence, T. Demme y R. LaGravanese, 2003). En ambos casos con numerosas entrevistas a los protagonistas de aquellos momentos, que van desgranando las claves de la época.

Documental

 

Por último, El chico que conquistó Hollywood (The kid stays in the picture, N. Burstein y B. Morgen, 2002) que, aunque no es un análisis sobre el nuevo Hollywood, sirve como ilustración o telón de fondo, pues recoge la turbulenta vida del productor estrella de la Paramount de aquellos años, Robert Evans.

Póster de la pelãula

 


Una década bajo la influencia (El “nuevo Hollywood”)

5 Enero 2008

Aunque en 1967 se estrenaron otras películas igualmente rompedoras (p.e. A quemarropa (Point Blank, J. Boorman, 1967)) se suelen citar como precursoras de este “movimiento” a la violenta Bonnie & Clyde (A. Penn, 1967) y la “escandalosa” El graduado (The graduate, M. Nichols, 1967). El que dos films que contravenían explícitamente los convencionalimos y la moralidad social del momento obtuvieran un gran éxito no sólo de crítica, sino sobre todo de público, con el éxito económico que ello implica, supuso un hito que rompió los trasnochados esquemas de los estudios y de sus apoltronados ejecutivos. Este suceso favoreció un periodo de desconcierto que permitió la financiación de otros proyectos igual de arriesgados, o más. Así, luego vendrían: 2001: Una odisea del espacio (2001: A space odyssey, S. Kubrick, 1968), La semilla del diablo (Rosemary’s baby, R. Polanski, 1968), Grupo salvaje (Wild bunch, S. Peckinpah, 1969), Cowboy de medianoche (Midnight cowboy, J. Schlesinger, 1969), Easy Rider (D. Hopper, 1969), M.A.S.H. (R. Altman, 1970), etc. Y simultáneamente el desembarco de jóvenes y no tan jóvenes directores y guionistas que hasta el momento se hallaban en los márgenes, pospuestos (R. Altman) o venían del extranjero (M. Forman).

Dennis Hopper

Para explicarnos este fenómeno no podemos perder de vista dos circunstancias: por un lado, que estos films no aparecen de la nada, por generación espontánea, sino que son deudores de otros anteriores (incluso norteamericanos, p.e. Código del hampa -The killers-, D. Siegel, 1964), y consecuencia de la labor y la obra previa de otros directores que anteriormente ya habían abierto brecha, sobre todo los de la “generación de la violencia” (S. Fuller, N. Ray, R. Fleischer), pero también los de “la generación de la televisión” (J. Frankenheimer, S. Lumet, A. Penn, M. Ritt, F. Schaffner, D. Mann); por otro lado, que coincide en el tiempo con condicionantes de otro tipo que propiciaron el cambio de esquemas. Así: el boom económico, la modificación de los usos y costumbres sociales, turbulencias políticas, la consolidación de la sociedad del consumo, la vitalidad y dinamismo del cine europeo, el abandono del “Código Hays”… En cualquier caso, los cánones morales institucionalizados en un país como los EEUU eran (y lo siguen siendo hoy) muy conservadores, por lo tanto resultaba muy fácil epatar; como dice la conocida frase de “El gatopardo“, “Algo debe cambiar para que todo siga igual. No olvidemos que la censura/control empresarial sigue enseñoreándose en el mismo seno de su industria cinematográfica (la MPAA es un organismo creado y mantenido por la propia industria) de tal forma que se ejerce un férreo control sobre los exhibidores (cines y televisiones), así como su enfermiza y esquizofrénica relación con el sexo filmado, al contrario que su tolerancia para con la violencia. Sobre el particular es interesante echarle un vistazo al documental This film is not yet rated, (Kirby Dick, 2005).

El éxito de estas películas, aparentemente a contracorriente con lo que venía entendiéndose como lo socialmente aceptable y representable en y por la industria del cine, (dando entrada al sexo, la violencia, personajes marginales, historias políticas, formas y tramas más elaboradas o tortuosas, formas narrativas más complejas, finales abiertos, etc) permitió un relevo en los puestos ejecutivos de los estudios que ante la desorientación generada sobre lo que “quería ver el público” abrió la puerta a cineastas más ambiciosos, con veleidades autorales, a la distribución de películas europeas, al aumento del poder de los directores y guionistas y a un nuevo elenco de actores y actrices que se convirtieron en el rostro de este nuevo cine.

Taxi Driver - 1976

El punto y final vino marcado, por un lado, por la bancarrota del estudio creado por F.F. Coppola, American Zoetrope, la megalomanía y los excesos (en todos los sentidos) de algunos directores, así como por el estrepitoso fracaso de alguno de los proyectos más arriesgados de sus directores paradigmáticos (Popeye, R. Altman, 1980; La puerta del cielo, M. Cimino, 1980; Todos rieron, P. Bogdanovich, 1981), con ellos algunos incluso llegaron a poner a sus productoras al borde de la quiebra; pero sobre todo, por el éxito arrollador y planetario de producciones como Tiburón (Jaws, S. Spielberg, 1975) o La guerra de las galaxias (Star wars, G. Lucas, 1978); que trajeron consigo una verdadera involución de los planteamientos iniciales, pues conllevaron la devolución del poder a los estudios y a sus ejecutivos e indujeron un giro capital en la manera de gestionar el negocio, (porque no podemos definirlo de otra manera): masivas campañas publicitarias, estrenos simultáneos a gran escala, tramas juveniles, ausencia de pretensiones de clase alguna, narraciones accesibles y esencialmente sentimentales.

Pueden encontrar aquí, aquí y aquí una buena selección de películas de aquellos años.


Insertos – Cine documental a 1 €

3 Enero 2008

Desde el día 31 de diciembre un periódico de tirada nacional está ofreciendo con su edición de los días laborables una serie de películas documentales que creo que merecen la pena, sobre todo por su precio, un euro además del euro que cuesta el propio periódico. Por lo general no me gusta hacer publicidad, pero en este caso hago una excepción porque creo que tanto su precio, como los diez films que componen la oferta merecen la pena. 

En caso de tener que apurar los euros sugeriría encaminarlos a la de hoy jueves, Grizzly man, (atención a la sica de Sir Richard Bishop); mañana viernes, Capturing the Friedmans, y las del miércoles, jueves y viernes de la semana que viene (9, 10 y 11 de enero), Buena Vista Social Club, (también con muy buena música, esta vez cubana: Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Elíades Ochoa, Omara Portuondo, Cachaíto, Pío Leyva…), Ser y tener y Los espigadores y la espigadora.

En definitiva, una oportunidad de contemplar y poseer películas muy sugestivas que han tenido una difusión comercial más bien reducida y ejemplifican las bifurcaciones y ciertas tendencias del cine de no ficción.