Festival de cine de Las Palmas (LPAFilmfestival) 2016. Sugerencias

3 marzo 2016

La 16ª edición del Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria, la primera del actual tripartito que gobierna el Consistorio municipal, y la primera bajo la completa responsabilidad de su director, Luis Miranda, ya está aquí.

Cartel Festival de cine Las Palmas de G.C. 2016

Después de los tanteos ensayados en la última edición, el Festival recoge velas y opta por jugar sus cartas de manera conservadora, pues si, por un lado, no abandona cierta “apertura” avanzada el año pasado, esta vez confiándola a la diversificación a través de la música, de la mano del Monopol Music Festival, con quien sale a la calle con dos conciertos, y al que se suma el de Michel Camilo en el Teatro Pérez Galdós, que por primera vez se incorpora como sede; por otro lado, recula, y concentra sus proyecciones en el feudo de los Multicines Monopol, prescinde del CICCA y el Teatro Guiniguada, reduce las proyecciones en el Palacete Rodríguez Quegles a lo anecdótico, propone un ciclo dedicado al neo-western periférico y retrasa el comienzo de la Sección oficial hasta el lunes para intentar que Canarias-cinema disponga de su momento de gloria o, simplemente, de mayor protagonismo.

En 2016 se mantiene el formato sobrio de las últimas ediciones, si bien se aprecia un limado de aristas, a la par que el propósito de apuntalar ganchos para el público general, como la mencionada retrospectiva dedicada al neo-western o La linterna mágica, la sección infantil matutina de fin de semana (en consorcio con el Festival Animayo), la gratuidad de las proyecciones en el Quegles, la vuelta a casa de La noche más freak, unas interesantes secciones paralelas, sobre todo Panorama, y la realización de varios cursos (entre los que destacan los de Gonzalo de Pedro, Luis Aller y Kogonada), mientras que abandona definitivamente la edición de libros y se renuncia a retrospectivas punzantes, más allá de misceláneas como Banda aparte o Déjà vu.

Arabian nights - Miguel Gomes

Entrando en materia, la Sección oficial (que este año incluye apartado de cortometrajes) cuenta de nuevo con una dispar dotación compuesta por doce largometrajes entre los que destacan las obras de los veteranos directores Jerzy Skolimowski, Otar Iosseliani o Johnnie To, frente a la nómina de los que ya han pasado previamente por el Festival (Hashiguchi Ryosuke, Zhao LiangHugo Vieira da Silva u Omar A. Razzak) o a los primerizos y desconocidos como Fernando Salem, Gan Bi o Tobias Nölle. En definitiva, desde aquí apostamos por el oficio de Office, 11 minut y Chant d’hiver, o arriesgamos entre el carbón y el acero con el documental Behemouth y la adaptación de Conrad Posto avançado do progresso, sobre el resto de propuestas.

La Sección paralela Panorama es la que nos permite acercarnos a algunas de las perlas recolectadas en la reciente cosecha festivalera, hasta el punto de que, si por nosostros fuera, las recomendaríamos todas, pero como así nos perderíamos otras joyitas, entonces escogemos al menos Cemetery of splendor, la última película del tailandés Apichatpong Weerasethakul, Afternoon, el documental de Tsai Ming-Liang que ilustra una conversación con Lee Kang-sheng, su actor fetiche, las dos películas portuguesas, la inabarcable As mil e uma noites, de Miguel Gomes, y Visita, ou Memórias e confissões, la obra póstuma de Manoel de Oliveira, así como The sky trembles and the earth is afraid and the two eyes are not brothers, el último ovni de Ben Rivers, que graba al director Oliver Laxe en el rodaje de su última película; Mountains may depart, otra cata en la historia china reciente de Jia Zhang-ke y Right now, wrong then, el último díptico de Hong Sang-soo. Y si dispusiéramos de tiempo y ánimos las de Aleksey German Jr, Cosmos, de A. Zulawski y Francofonia, de A. Sokurov.

En Panorama español nos decantamos por un trío de películas compuesto por La academia de las musas, de José Luis Guerin, O futebol, de Sergio Oksman y Carlos Muguiro y Transeúntes, de Luis Aller. En Déjà vu nos encontramos con algunas joyas cinematográficas, intemporales e imprescindibles, como Campanadas a medianoche (O. Welles, 1965), Rocco y sus hermanos (L. Visconti, 1960) o Historia del último crisantemo (K. Mizoguchi, 1939), pero desde aquí preferimos recomendar el visionado de la demoledora Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975), una de las magnum opus de la recientemente fallecida Chantal Akerman, a quien recordamos como presidenta del jurado en 2008, y la posibilidad de disfrutar de su última película No home movie. En Banda aparte nos quedamos con los documentales Los Angeles plays itself, recopilatorio cinematográfico de la geografía de la ciudad norteamericana a cargo de Thom Andersen, y Hitchcock/Truffaut de Kent Jones, o la pieza Fuera de serie, de María Cañas.

Dead slow ahead - Mauro Herce cartel

Por último, dentro de Canarias cinema, la sección dedicada al cine que se hace en Canarias, reune varios largos de producción autóctona, entre los que destacan el documental de Mauro Herce, Premio del Jurado en Locarno, Dead Slow ahead y el film de Lucile Hadzihalilovic Evolution. Entre los cortometrajes seleccionados encontramos numerosos nombres conocidos de la escena cinematográfica archipelágica, como Miguel G. Morales, Víctor Moreno, Cayetana H. Cuyás, Amaury Santana, Macu Machín, Zac73dragon, David Pantaléon, Fernando Alcántara, Marine Discazeaux, Ayoze García o Christian Lage.


El agitador vórtex – Cristina Blanco (2014)

22 noviembre 2015

El agitador vórtex

La última pieza de Cristina Blanco, que recientemente pudimos disfrutar por estos lares, es una brillante muestra no solo de ingenio, puesta en escena y mezcla de géneros (musical, sci-fi o thriller), sino también de una obra híbrida entre el teatro y el cine, que, en el fondo, es un ejercicio de desvelamiento del aparato cinematográfico y de su naturaleza mistificadora.

A medio camino entre la performance, la pieza de teatro interactiva y el cine, en El agitador vórtex Cristina Blanco ejecuta de principio a fin, incluidos títulos de crédito al inicio y final, y ante los ojos atónitos del espectador, una disparatada película de ciencia ficción entre gritos y persecuciones que, cómica e inteligentemente, juegan con el dispositivo cinematográfico, el ilusionismo del cine y su corolario, la suspensión de la incredulidad, dinamitándola.

Más allá de la excusa argumental del supuesto film, que en sí no deja de ser disfrutable como un episódico pastiche fantástico, con voz en off, trufado de referencias pop (Titanic, Bruce Lee, Abramovic, Pablo VI, etc), donde hay espacio para los números musicales, la pelea de espadas, Godzillas y cliffhangers, el mayor interés de la pieza reside en la visualización simultánea de la película, que se exhibe en directo, en una pantalla, según se van elaborando y rodando las escenas, conjuntamente con la preparación y puesta en escena previa de cada una de esas escenas, que se desenvuelven y condensan en los micro sets preparados en el espacio escénico.

Foto de Antonio Machín Loyzance

Así, vemos a Cristina Blanco acomodar con prontitud cada escena, la cámara y las luces, el vestuario, etc, en un complejo, a la par que casero, one woman show, combinando una enorme cantidad de pequeños e ingeniosos recursos. Todo ello al modo cutre e ingenuo de las suecadas que llevaban a cabo los personajes de Michel Gondry en Be kind rewind, y en el que se incorpora espontáneamente cualquier azar o contratiempo que pueda surgir durante la representación.

A pesar de su aparente ligereza, la obra resulta muy sugestiva pues revela diferentes sustratos. Mientras, por un lado, desmitifica con su aparente liviandad la a veces complicada parafernalia de rodar un film, por otro, expone, como de pasada y a velocidad de vértigo, las interioridades, la tramoya, incluidos los tiempos muertos de un rodaje, así como también los clichés y los tópicos narrativos y dramáticos que suelen componer los film en general y los de género en especial.

Pero, sobre todo, el mayor acierto de la obra estriba en la anulación de la distancia entre lo real y la ficción, al dejar a la vista todo el artificio del proceso cinematográfico. Al presentar en paralelo tanto la preparación y la grabación de una película como su resultado en imágenes, con la retransmisión en directo en la pantalla, Cristina Blanco logra deconstruir el efecto ficción, lo desnuda, exteriorizando el dispositivo cinematográfico y cortocircuitando su efecto hipnótico. Con esta operación, realizada dentro de un contexto desenfadado y cómico, se pone en evidencia de manera sencilla la ilusa falsedad de la representación, los tentáculos de la identificación y los mecanismos de la inmersión del espectador en el dominio de la ficción.


La cita: Fritz Lang y la forma exacta de rodar

31 mayo 2015

Le mepris

Tuve muchas conversaciones con mis operadores y llegamos a la conclusión de que para cada escena hay solamente una forma exacta de rodar. Así que hubiera sido un experimento muy interesante -si alguien hubiese tenido el dinero- dar la misma película a Ford, a Lubitsch, a Hawks, a Lang, y así, para ver cómo los caracteres diferentes de cada director hubiesen afectado al mismo tema, a las mismas escenas. Probablemente cada versión hubiese sido completamente diferente. Creo que cada director, subconscientemente, impone su carácter, su forma de pensar, su forma de vida, su personalidad en sus películas.

Fritz Lang en América, Peter Bogdanovich, Ed. Fundamentos, 1991, p.85. Traductor Miguel Marías


Festival de cine de Las Palmas (LPAFilmfestival) 2015: epílogo

30 abril 2015

La creazione di significato PosterEl Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria echó el cierre de su primera edición post-Claudio Utrera, director desde su fundación, y la principal noticia fue que aumentó significativamente el número de espectadores, adquiriendo con ello un extra de legitimidad a ojos de la ciudadanía y, sobre todo, de los responsables políticos municipales que, por falta de ambición y del menor atisbo de planificación y política cultural, recelan de su viabilidad e interés. Aunque ni la pasada edición fue un fracaso ni tampoco ésta se puede considerar un éxito, lo cierto es que su reconciliación con el público capitalino (y con la sorpresa de haber incorporado, aplicando el principio de Dilbert, al más furibundo y obtuso crítico de la pasada edición) parece haber conseguido el suficiente sosiego para que, si nada se tuerce, se apueste por su continuidad.

Como todo acto cultural el Festival disfruta a priori de la condición de acontecimiento imprescindible y este año se propuso ganar la calle con un mayor despliegue publicitario, proyectando en nuevos espacios y programando actividades en ella pero, ya sea por el perfil del propio Festival o por una incorrecta transmisión o comunicación, sigue sin obtener la gracia ciudadana plena necesaria para enfrentarse sin temores con la congénita y general falta de curiosidad y atrevimiento cinematográfico del espectador medio, el desinterés de los políticos locales, dudosos de su rentabilidad político-electoral, y con el desencuentro absoluto de los medios de comunicación autóctonos.

Entrega placa distintiva FHPA al Festival de LPGC 2015

Esta edición, con un presupuesto mayor y la promoción del coordinador de programación a la dirección (garantizando así el curso editorial que, a la sombra de Gijón y Sevilla, permite distinguir al modesto LPAFilmfest dentro del panorama festivalero nacional), ha intentado transitar combinando la continuidad de su línea con la engorrosa y titánica tarea de involucrar a un mayor público en sus actividades para multiplicar su alcance y repercusión y, por ende, la rentabilidad, si no económica, sí al menos social, en un año electoral. Con este propósito en mente se ha conservado el formato reducido con un día menos de festival, de salas disponibles y de películas exhibidas, pero duplicando sus pases, se ha prescindido de retrospectivas, secciones paralelas y de la publicación de libros, pero se ha ampliado el número de sedes hasta alcanzar el otro extremo de la ciudad, se han impartido varios talleres y realizado proyecciones en espacios públicos. No obstante, como apuntábamos, el resultado es dudoso, se sigue percibiendo una desconexión con la ciudad que quizás se explique por la deserción general de las salas de cine o bien por causas más específicas, como la ausencia de información previa, de comunicación de la programación de forma que suscite el interés, de voluntarios que intermedien con un público potencial pero desinformado; y, cómo no, por la inefable labor de la crítica periodística local.

Mesa de críticos LPAFilmFestival 2015

El paradigma del desencuentro lo encontramos, por un lado, en el desolador acto de entrega de premios, erradamente celebrado lejos del territorio y del público festivalero, por otro, en el (exiguo) público asistente tanto a las cuasi-clandestinas sesiones relegadas al Palacio Quegles, donde se proyectó la parte ‘más dura’ de la programación, como a dos de los coloquios potencialmente más interesantes: la de los cineastas del Panorama España y la mesa de los críticos, que desgraciadamente fueron recibidas por un auditorio inexistente o, en el primer caso, endogámico, escenificando así tal vez la circularidad de los discursos de unos y otros y patentizando la razón de los lamentos de los propios creadores acerca de la falta de distribución y exhibición de sus películas.

Centrándonos en la oferta cinematográfica, este año el Festival presentó una heterogénea propuesta con algunos ganchos para embarcar a un público más mayoritario. Entre los catorce largometrajes a concurso en la Sección oficial destacaron, más allá de las propuestas destinadas al gran público, la paroxísitica acumulación de relatos de Guy Maddin en The Forbidden room y la mirada cercana y minimalista sobre los mitos griegos y cristianos que lleva a cabo Alain Cavalier en Le paradis, junto a ellos sobresalieron Songs from the north, la ópera prima de Soon-Mi Yoo, y la confirmación ofrecida por las últimas obras de Raúl Perrone y Joaquim Pinto. En una línea intermedia, más amable y acorde con la heterogénea composición del populoso jurado de esta edición (entre sus miembros estaba el famoso actor Javier Cámara) y las cuitas internas reveladas por Quintín en el coloquio de críticos, se encuentran las dos películas ganadoras, La creazione di significato, de Simone RapisardaThe postman’s white nights del veterano Andrei Konchalovski.

Maidan poster francés

Ante la ausencia de otras secciones o retrospectivas, más allá de la incompleta dedicada a Alex Ross Perry, el grueso del interés residía en la posibilidad de acceder a la selección de títulos recogidos dentro de la Sección Panorama, sobre todo por la oportunidad de ver la última obra de uno de los capos del panorama festivalero internacional Pedro Costa (Cavalo dinhero), pero también por acercarnos a La sapienza de Eugène Green, A pigeon sat on a branch reflecting on existence, del poco prolífico director sueco Roy Andersson, P’tit Quinquin, la magnífica miniserie dirigida por Bruno Dumont, o Maidan, el documental de Sergei Loznitsa, que refleja con cámara fija la masa protagonista de la revolución del Euromaidan en la famosa plaza de Kiev, y Eden, la película sobre la escena house francesa de la directora Mia Hansen Løve.

Los otros puntos candentes se centraron en la sección Banda aparte, de la que desgraciadamente -por lo ‘alejado’ de su sede y lo particular de sus horarios-, solo pudimos tomar breves apuntes, menos de los que hubiéramos deseado, asisitiendo a las últimas piezas de Mark Rappaport, Mark Cousins y otra vez Raúl Perrone. Lo mismo nos pasó con la sección dedicada al nuevo y marginal cine español, donde nos asomamos al documental sobre un crepuscular Basilio Martín Patino realizado por Virginia del Pino, y a las distopías Sueñan los androides, de Ion de Sosa y Crumbs, de Miguel Llansó, ésta proyectada dentro de la Sección oficial.

Amaury Santana presenta Con cuatro cuerdas

Finalmente, pero no por ello menos importante a pesar de su destierro al Teatro Guiniguada, en el LPAFilmCanarias, la sección donde se agrupan algunas de las obras más sobresalientes del cine hecho en Canarias, donde descollaron los documentales, entre ellos Con cuatro cuerdas, el ganador realizado por el ya vencedor en la edición de 2013 Amaury Santana, Estación Andamana, de Sergio Morales, y Marina de Haliam Pérez, amén del estreno en el largometraje de Rafael Navarro.

El Festival clausura su décimoquinta edición y se acerca a la edad de la emancipación sin resolver los problemas que lo acosan prácticamente desde sus comienzos, fundamentalmente la precariedad y el consecuente grado de improvisación ocasionados por la falta de un compromiso institucional firme. La indeterminación anual de sus partidas económicas agudiza la fragilidad de su existencia y dinamita cualquier posibilidad de armar un plan organizativo y cinematográfico con perspectiva de futuro, de forma que inevitablemente pierde comba con respecto a sus directos y más poderosos ‘rivales’ en el panorama nacional: Sevilla y Gijón. Con lo cual, acosado desde fuera por sus competidores naturales, mejor tratados y provistos, y desde dentro por la desconfianza institucional, cada vez resulta más complicado que se repitan descubrimientos de cineastas como Jia Zhang-ke o Apichatpong Weerasethakul o asistir a retrospectivas como la que en su momento se le dedicó a Chris Marker. No obstante, el LPAFilmfest sigue cumpliendo su cometido esencial de ser la cita cinéfila anual por excelencia en estas islas de otra forma abandonadas al arbitrio de la distribución comercial y en la medida de sus posibilidades de luchar por su espacio e identidad propia dentro del universo cinéfilo-festivalero nacional.


Festival de cine de Las Palmas (LPAFilmfestival) 2015 – Palmarés

22 marzo 2015

Jurado internacional LPAFilm festival 2015

El Jurado de esta edición, presidido por Quintín, que no compareció a la lectura del fallo, ni tampoco a la entrega de premios, y compuesto en esta ocasión por seis miembros (frente a la pasada, que fueron cuatro): Elsa López, Lois Patiño, Ivana Novotna, Javier Cámara y Cosmina Stratam, decidió que la Lady Harimaguada de oro de este año recayera en la coproducción italo-canadiense La creazione di significato, de Simone Rapisarda.

La Lady Harimaguada de plata fue para The postman’s white nights, del veterano Andrei Konchalovsky.

El premio a la Mejor Actriz a Vanina Montes, por su interpretación en Mar, de Dominga Sotomayor (Chile/Argentina, 2014).

El premio al Mejor Actor fue para Huang Xuang, por su papel protagonista en Blind massage, de Lou Ye (China/Francia, 2014).

El jurado otorgó una Mención Especial para The forbidden room, de Guy Maddin y Evan Johnson (Canadá, 2015).

El Premio del Público, que decide el Jurado popular, fue para el film Theeb, de Naji Abu Notar.

Los integrantes del jurado del LPAFilm Canarias, antes Foro Canario,  Esteban Bernetas, Marta Simón y Ruth Vega resolvieron el viernes ofrecer el Premio Richard Leacock al Mejor largometraje al documental Con cuatro cuerdas, de Amaury Santana, que con éste recibe su segundo premio; y el premio al mejor cortometraje a Sacristán, de Octavio Guerra y Violeta Blasco.


Festival de cine de Las Palmas (LPAFilmfestival) 2015. Sugerencias día VIII

21 marzo 2015

El Festival llega a su fin y esta mañana tuvimos la oportunidad de disfrutar, junto a varias obras de Miyazaki, de la película ganadora del Lady Harimaguada de oro que, casualmente u oportunamente, estaba programada para los rezagados que descuidamos su primer pase, el documental de La creazione di significato, de Simone Rapisarda, de quien hace dos años pudimos ver su primera película, El árbol de las fresas en Ibértigo.

En la primera sesión de la tarde conviven los dos últimos films de dos directoras, Mar de Dominga Sotomayor y Futatsume no Mado (Still the water), de Naomi Kawase.

A las 20h tenemos otras competidoras de la Sección oficial, el pase de Ragazzi, la última ensoñación a ritmo de electro-cumbia, esta vez bajo el signo o la influencia de Pier Paolo Pasolini, de Raúl Perrone, y Tui Na (Blind massage), del chino Lou Ye.

Y se despiden las proyecciones hasta la próxima edición con otros dos films de la sección oficial, el drama indio, Asha Jaoar Majhe (Labour of love), de Aditya Vikram Sengupta, y la ganadora del Lady Harimaguada de plata, The postman’s white nights (Belye Nochi Pochtalona Alekseya Tryapitsyna), de Andrei Konchalovski.


Festival de cine de Las Palmas (LPAFilmfestival) 2015. Sugerencias día VII

20 marzo 2015

El Festival encara su recta final y hoy se proyectan las dos últimas entregas de la Sección oficial, ambas representantes del área sudamericana, Mar, el segundo largometraje, tras De jueves a domingo, de la chilena Dominga Sotomayor, que lo presentó en la pasada Berlinale y Ragazzi de Raúl Perrone, un nuevo retrato juvenil que sigue la senda onírica iniciada con Fávula con resonancias pasolinianas.

La primera sesión de la tarde ofrece varias alternativas interesantes, la última posibilidad de ver Crumbs, primer largo de Miguel Llansó, que continúa su aventura etíope con un ‘romance surrealista de ciencia ficción‘ protagonizado por su actor fetiche, Daniel Tadesse, un ejercicio de ciencia ficción bizarra, en su variante posapocalíptica; el documental coreano Songs from the north, de Soon-mi Yoo, y la tercera película de Alex Ross Perry, que ya ha abandonado las tierras isleñas, Listen up Philip. Mientras, el Teatro Guiniguada acoge la posibilidad de contemplar las obras ganadoras del LPAFilm Canarias, el cortometraje Sacristán, de Octavio Guerra y Violeta Blasco y el largo documental de Amaury Santana, Con cuatro cuerdas. Finalmente, Mark Rappaport comparecerá en el CICCA para presentar su últimos tres cortometrajes en los que retoma su revisión de los mitos cinematográficos.

A las 20h el mayor interés recae en la presentación al público de Mar por su directora, Dominga Sotomayor, también se proyecta el último trabajo de Naomi Kawase, Futatsume no Mado (Still the water), y 6 Desires D.H. Lawrence and Sardinia, el cuaderno de viaje de Mark Cousins por Cerdeña tras los pasos del escritor D.H. Lawrence. Para quien prefiera conocer la primera obra de Alex Ross Perry, se proyecta en el CICCA Impolex, inspirada en El arco iris de la gravedad, de Thomas Pynchon.

What we do in the shadows

En la última sesión podemos elegir entre Ragazzi de Raúl Perrone, la última posibilidad de ver el documental sobre los pescadores de las Azores Rabo de peixe de Joaquim Pinto y Nuno Leonel, de quien el año pasado se proyectó su obra autobiográfica E agora? Lembra-me. Finalmente, hoy es el día de la cita más añeja del Festival, La noche más freak, que en esta ocasión inaugura nueva sede, el Edificio Miller y un programa hasta entrada la madrugada con el falso documental neozelandés de Taika Cohen y Jemaine Clement What we do in the shadows como plato fuerte.