Apur Sansar (El mundo de Apu) – Satyajit Ray (1959)

Apur Sansar nos descubre a un Apu veinteañero que ha tenido que abandonar sus estudios antes de completarlos totalmente, vive solo en Calcuta e intenta salir adelante confiando en sus posibilidades. Soumitra Chatterjee le da vida en la que es la primera de una estrecha y duradera colaboración con Ray, pues llegaría a convertirse en su actor fetiche, participando en catorce de sus films. Otro personaje de gran importancia es la pareja del protagonista, Sharmila Tagore, (descendiente de R. Tagore), en aquel momento con catorce años de edad y, como era costumbre en Ray, carente de experiencia cinematográfica previa, como también ocurría con Chatterjee. Al parecer Ray (con quién volvió a trabajar en varios de sus films posteriores) mientras rodaba se veía obligado a darle a Sharmila las debidas indicaciones. A pesar de estos inconvenientes, las interpretaciones resultan de una naturalidad y un realismo estremecedor. Quizás esta frescura interpretativa sea uno de los factores que contribuyen a dotar a todo el ciclo de Apu de la sensación de estar trascurriendo ante nuestros ojos la propia vida de un ser real.

La película se divide en tres “actos”. Primero Ray nos muestra de forma precisa y casi sin palabras la vida cotidiana de Apu, sus anhelos, la forma austera, estoica, en que se conduce y las dificultades y estrecheces económicas por la que pasa. El segundo acto refleja su vida con Aparna, la mujer con la que brusca y precipitadamente se casa. Siendo éste el fragmento más breve, sin embargo resulta el más atractivo, puesto que, con apenas cuatro pinceladas Ray alcanza a retratar magistralmente como el matrimonio no sólo ha alterado la vida de Apu, (p.e. a través de su vivienda, el abandono de su novela, su trabajo), sino que evidencia la delicada trasformación que sufre la relación entre dos personas que, conviviendo sin conocerse, pasan de ser perfectos extraños a vivir una verdadera y conmovedora relación de amor, cómplice, profunda y sutil (Renoir, tras ver el film, remarcaba el hecho de que la intimidad y complicidad de la pareja había sido sugerida sin necesidad de mostrar ni siquiera un abrazo). En la última parte asistimos al descenso a los infiernos de la culpa y el odio provocado por la muerte de su mujer en el momento de dar a luz a su hijo, al que culpa de ello y al que, sin tan siquiera llegar a conocer, roto de dolor, Apu abandona, emprendiendo una vida errante. Tras cinco largos años, una vez mitigado su dolor y alcanzada cierta paz interior se encamina al encuentro de su hijo, con el que, a pesar del lógico rechazo inicial, finalmente podrá emprender una nueva vida reconciliándose con su pasado y consigo mismo, enfrentando optimista su futuro. Es remarcable el hecho que las tres películas del ciclo finalizan con el protagonista, Apu, encaminando sus pasos hacia un futuro incierto.

Apur Sansar - Soumitra Chatterjee y Sharmila Tagore

La película insiste en las líneas maestras, formales y de fondo, que recorren las películas anteriores. Así, la reiteración temática, (el pathos de la vida cotidiana, el panteísmo, el humanismo), el rodaje en escenarios naturales, la contención y, salvo momentos puntuales, ausencia de subrayados visuales (p.e. la muerte de Aparna), la significación simbólica de la naturaleza y el paisaje (los trenes, el agua, los ríos, los árboles), los planos secuencia, la brillante y contrastada fotografía, la música de R.Shankar, la preferida de Ray junto a la de Pather Panchali (como muestra de la sutileza que envuelve el film, cuando Apu revela a su amigo Pulu el argumento de su novela suena amortiguado el leit motiv de Pather Panchali). No obstante, es evidente el salto cualitativo que representa con respecto a las películas precedentes, la mayor profesionalidad que se respira en sus imágenes, y el mejor, y más elaborado manejo de los recursos cinematográficos (incluso, como se anticipara en Pather Panchali, se incluye una referencia metacinematográfica, al contener un fragmento de cine dentro del cine, en este caso de cine popular indio). Pero es en los planteamientos dramáticos dónde se aprecia un cambio mayor. La conformación de los films anteriores se plasmaba a través del devenir sucesivo de episodios vitales significativos; sin embargo Apur Sansar contiene giros melodramáticos “intencionados”: el episodio de la boda frustrada de Aparna e inmediato ofrecimiento de Apu como marido, la huida y abandono de su hijo por parte de Apu. Giros cuya motivación no vendría dada por la exigencia natural del personaje, sino más bien por razones puramente dramáticas; no olvidemos que Apu ya había soportado las muertes sucesivas de su tía abuela, su hermana, padre y madre. Lo cierto es que este “extra” de dramatismo nos sitúa ante una trágica historia de amor que va más allá del amor familiar (desde luego sobrepasa las convenciones indias de la época), que tampoco puede compararse con las tragedias y pérdidas que se sufren en la infancia; en cualquier caso, viene a ser de las pocas que realmente expresan y trasmiten sinceridad y verdadera emoción, suponiendo la perfecta culminación para una saga inolvidable. Pero como siempre, tras su aparente simplicidad, Ray va más allá, pues de nuevo compartimos con Apu su itinerario vital (por extensión, el de todo ser humano) plagado de hechos de sustrato universal: el conocimiento del amor, la vida matrimonial, la paternidad, la muerte, el dolor siempre presente, “y la sistemática destrucción de las ilusiones personales bajo el peso de las circunstancias”, (T.Fernández Valentí); en definitiva, la transición hacia la madurez, consumiendo el inexorable ciclo de la vida.

Cada una de las tres películas que componen el ciclo de Apu tiene entidad y autonomía por sí misma, pero contemplar la serie completa nos permite reflexionar sobre la clase de hombre en que se va convirtiendo el protagonista, así como presenciar el proceso en el que todas las experiencias acumuladas, y los acontecimientos sufridos, van determinando su personalidad e influyendo en las decisiones que adopta en su vida. En definitiva, ofrece la oportunidad inmejorable de ser testigo de una experiencia que trasciende lo cinematográfico y deviene verdadera experiencia vital. Parafraseando a Apu, “El hecho de vivir la vida consiste en afrontar la realidad”.

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India, 1959, 106 min. Título original: Apur Sansar. Director: Satyajit Ray. Guión: Satyajit Ray de la novela “Aparajita” de Bibhutibhushan Bandopadhyay. Productor: Satyajit Ray Productions. Música: Padit Ravi Shankar. Fotografía: Subrata Mitra. Montaje: Dulal Dutta. Intérpretes: Soumitra Chatterjee, Sharmila Tagore, Swapan Mukherjee, Alok Chakravarty, Sefalika Devi, Dhiresh Majumdar, Dhiren Ghosh.

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