Leones por corderos (Lions for lambs) – Robert Redford (2007)

Una serie de exitosas películas de esas que a todos gustan (Descalzos por el parque, 1967, Tal como éramos, 1973), incluida a la familia (Dos hombres y un destino, 1969, El golpe, 1973) o de esas que se convierten en referencia indispensable y multicitada (El gran Gatsby, 1974, Todos los hombres del presidente, 1976) convirtieron (sin olvidarnos de su atractivo físico) a Robert Redford en una de esas presencias planetarias indiscutibles e icónicas que sólo la todopoderosa industria cinematográfica hollywoodiense es capaz de alumbrar y colocar en el imaginario colectivo occidental.

Sin embargo, a estas alturas de su carrera, su relevancia no reside tanto en su faceta actoral, lógicamente en decadencia (p.e. La sombra de un secuestro, 2004, Una vida por delante, 2005), y cada vez menos significativa en un mundo, el del cine, cada vez más orientado hacia un público juvenil; cuanto en su influyente papel como factótum hollywoodiense debido a su labor como productor, a su condición de mecenas del cine independiente, al ser fundador del Sundance Institute (que organiza el festival del mismo nombre) y notable patriarca del Hollywood liberal. A todo lo anterior hay que sumarle una más bien discreta carrera como director, que comenzó en 1980 con la oscarizada Gente corriente (Ordinary people, 1980) a la que ha sumado, antes de llegar a la que nos ocupa, cinco películas más, ninguna de ellas especialmente interesante salvo, tal vez, El dilema (The Quiz Show, 1994).

Lions for lambs - R.Redford

Han hecho falta seis años, (pero sobre todo el choque con la dura realidad, compleja e irresoluble a corto plazo, del problema irresponsablemente creado en Irak), una precampaña electoral reñida con posible cambio político en el horizonte, y una presidencia que agota los últimos estertores de su mandato con una opinión pública crecientemente desencantada, para que la industria cinematográfica estadounidense se encuentre en posición y disposición de convertir la denominada “Guerra contra el terrorismo” en material cinematográfico; e incluso “cuestionarla” (si esto fuera posible). Digo desde la industria puesto que desde los márgenes se ha ido ofreciendo, con una difusión restringida, una visión constante del conflicto si bien fragmentaria, documental y a ras de suelo: Gunner palace, Irak in fragments, Occupation: dreamland, The ground truth, The war tapes

Así, para este año las majors tienen reservadas las pantallas de todo el mundo para una oleada de películas que tienen como eje central la “guerra” en sus diversos escenarios: Regreso al infierno, I.Winkler; Redacted, De Palma; La sombra del reino (The kingdom), P. Berg; Battle for Haditha, N. Broomfield, In the valley of Ellah, P. Haggis; Rendition, G. Hood. Hasta ahora, las aproximaciones sobre el particular se centraban únicamente en el propio 11-S y con un tono más bien patriótico, (World Trade Center, O. Stone, 2006); supuestamente documental, (Vuelo 93, (United 93), P. Greengrass, 2006; o Fahrenheit 9/11, M. Moore, 2004), o bien como telón de fondo sobre el que se desarrolla una trama más o menos dramática (La hora 25, (25th hour), S.Lee, 2002; Reign over me, M.Binder 2007; Tierra de abundancia, (Land of plenty), W.Wenders, 2004). En este panorama, Redford se pone tras la cámara, y con Afganistán como excusa, produce Leones por corderos.

La película, basada en un guión de Mattheew Michael Carnahan, (autor del guión de otra de las recientes películas sobre la “guerra contra el terrorismo”, La sombra del reino) originalmente escrito como obra de teatro, se estructura en tres historias, en tres escenarios distintos, que se intercalan y transcurren de forma más o menos simultánea, prácticamente en tiempo real: En Washington, un senador republicano (Tom Cruise) concede una entrevista a una experimentada periodista (Meryl Streep) para anunciarle una nueva estrategia militar para vencer en Afganistán; en una universidad de California un profesor de ciencias políticas (R. Redford) intenta convencer a un brillante -a la par que diletante- alumno de la necesidad del compromiso político; mientras en Afganistán dos soldados, ex alumnos del profesor, se enfrentan a una muerte anunciada como consecuencia de la estrategia patrocinada por el senador.

Con una puesta en escena y una dirección clásica tirando a rutinaria, (Redford nunca se ha caracterizado por los riesgos en este aspecto) el filme se la juega en el guión, en la supuesta trascendencia de los temas propuestos y en la credibilidad actoral para llevarla a cabo; de ahí que al frente de esta película se sitúen tres pesos pesados: Meryl Streep, Tom Cruise y el propio Redford, los dos últimos además productores del film. No obstante, es precisamente en la pretendida trascendencia de la tesis planteada (cuyos contornos tampoco quedan claramente definidos) donde la película naufraga.

Lions for lambs - Estrellas

Al contrario de lo que a algunos les pudiera parecer, una película puede ser calificada como buena o mala independientemente de la bondad o perversidad intrínseca de sus planteamientos políticos; y aquí tenemos un buen ejemplo de ello. Y es así porque no sólo cinematográficamente Leones.. es pura convención, sino porque plantea una realidad cerrada e indiscutible, monolítica, sin lugar a debate ni matiz alguno y sin atisbo de autocrítica: los malos son los políticos sin escrúpulos, los medios de comunicación son cómplices y la juventud, en cuyas manos está el futuro de la nación, es indolente. Al mismo tiempo posee cierta ambiguedad pues, si bien supone una crítica contra los políticos y militares que han llevado al país a la guerra y a mantenerse en ella indiferentes respecto a las vidas que allí se ponen en juego diariamente, también es cierto que parece defender un modelo de ciudadano comprometido con el destino de su país no sólo en lo político, sino incluso en lo militar; y, en cualquier caso, todo ello desde una perspectiva estrictamente estadounidense, autista. Las vidas que se pierden y que importan son únicamente las estadounidenses, en ningún momento hay una reflexión sobre las causas, motivos, antecedentes, presente y futuro de los países afectados, y menos sobre sus ciudadanos y las famosas víctimas civiles, o daños “colaterales”; quizás no sea ese el objeto de la película, pero es que ni tan siquiera hay una imagen para algo que no sea norteamericano (de hecho los únicos no estadounidenses que aparecen en el film son unos talibanes que no se ven, voces extrañas sin rostro, manchas oscuras en una pantalla de televisión por satélite).

Lions for lambs - Streep & Cruise De los tres episodios mencionados el único que reúne cierto interés es el enfrentamiento dialéctico entre Cruise, el emergente y elocuente (futuro candidato a la presidencia) senador republicano pro-guerra, y Streep, la experta periodista consciente de haberse traicionado a sí misma. Esto se debe a que este episodio cuenta con mayores matices, y porque supone el desvelamiento de la retórica sofista y manipuladora que, apelando a los bajos instintos, envuelve el discurso político público hoy en día (el descaro en la mentira, la maestría en el doble leguaje orwelliano, la propaganda goebbeliana). No obstante, encontramos dos reflexiones no por conocidas menos sugestivas: la certeza de que en la sociedad post-tecnológica la guerra se ha convertido en otro producto más que es necesario vender/envolver y actualizar cada cierto tiempo (con nuevos planes, estrategias y desliegues o repliegues) para evitar el hastío de la sociedad/consumidores/votantes; y una crítica directa a los medios de comunicación de masas, hoy convertidos en meros altavoces serviles y acríticos con el poder, grandes corporaciones sin alma, fieles únicamente a la audiencia, al entretenimiento y a la cuenta de resultados.

Las otras dos escenas son perfectamente anodinas, convencionales. Si entre Cruise y Streep había diálogo ágil, intercambio y contraposición de puntos de vista, la fascinación del abismo provocada por el encantador de serpientes; el papel reservado para Redford es un monólogo bienintencionado, cansino, evidente. En su caso frente a un supuesto estudiante universitario brillante y blanco, paradigma de la juventud actual, abúlica, escapista, adormecida por la televisión; con un discurso dirigido a despertarle (y de paso a nosostros) la conciencia política y ciudadana; tal es así que presa de ese desmedido afán didáctico, en ocasiones incluso parece estar interpelando directamente al espectador (“cuando se jodió el Perú, Zabalita?“). Resulta llamativo el discurso plano y simplista, premoderno, argumentado en función de los valores fundacionales del país, nostálgico pues, como su propio despacho (los libros, las fotos de Vietnam), propio de un tiempo y lugar pasados, ya inexistente, en el que los buenos y los malos estaban definidos. Por contraposición al del prometedor senador, con un discurso posmoderno, al hilo de los tiempos, apelando a los instintos, al blanco y negro, a la adhesión irracional, en el que la separación entre buenos y malos es incierta, cambiante, pero en el que los negocios son lo primero. La prédica de Redford convence a un hispano y un negro, metáfora de aquellos que aún creen (y sufren) en un sistema, en un país, al que sus clases dirigentes conducen ya como una sociedad anónima. Para colmo, son estos dos crédulos, que con el fin de ser políticamente coherentes y socialmente comprometidos se enrolan en el ejército, los que en la secuencia de la acción militar, la que da título al film, como leones mandados por corderos, finalmente caen bajo las balas talibanas mientras desde la distancia y la seguridad del cuartel general son contemplados por televisión por sus ineficaces mandos; mientras el político que ha tenido la idea que los ha llevado a la muerte ha conseguido vender la moto, venderse, con éxito, a los medios, a la sociedad.

En definitiva, una película que sólo puede pretender ser crítica si la entendemos en términos de consumo interno, un canto (del cisne), políticamente correcto, a esa otra “américa” hoy agazapada, supuestamente comprometida con sus valores tradicionales (la democracia, la libertad, Roosevelt y la segunda guerra mundial, el new deal roosveltiano, la nueva frontera de los Kennedy), pero que no supone sino otra faceta, amable, de la misma esencia, que en modo alguno enfrenta o  reformula críticamente, ni lo pretende, sus fundamentos, valores, imagen o formas de actuar; tan sólo pretende que en las próximas elecciones presidenciales los espectadores no se queden en casa viendo la tele. Dos elecciones robadas (Gore-2000, Kerry-2004) han debido ser suficientes incluso para las domesticadas huestes demócratas.

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5 respuestas a Leones por corderos (Lions for lambs) – Robert Redford (2007)

  1. ALG dice:

    XD cuando te da por escribir te da… eh! XD

    Y eso que no te gustó… no quiero estar aquí cuando te toque una realmente buena

    Pos eso

  2. misteriosoobjetoalmediodia dice:

    Tienes razón, me ha quedado “un poquillo” largo, pero es que cuando me puse a escribir no pude evitarlo; y aún me quedaban cosas en el tintero, sobre todo respecto al final de la peli (de nuevo la ambiguedad) y las interpretaciones (las tres “stars” haciendo de ellos mismos…), demasiado evidente todo.

  3. Atlante7 dice:

    Felicidades, enhorabuena por tu blog, escribes muy bien.

    De la filmografía de Robert Redford, como Director, la verdad es que prefiero películas como “El hombre que susurraba a los caballos” y “El río de la vida”, en las que nos muestra su gran talento y su faceta de pintor.

    En cuanto a “Leones por corderos”, coincido contigo en que, de las tres historias entrelazadas, el mejor episodio es el de la entrevista de la prestigiosa periodista con el Senador Republicano, y la interpretación de Meryl Streep.

  4. Yours dice:

    Ayer te descubrí y he cogido una dirección de correo electrónico simplemente para decirte, repitiéndome, que me gusta mucho cómo escribes; y todo esto sin estar ?totalmente de acuerdo con lo que aquí dices. ¿Vas a seguir escribiendo?. BMil.

  5. misteriosoobjetoalmediodia dice:

    Hola y gracias por los comentarios y los ánimos.
    Sí que voy a seguir escribiendo, de hecho tengo un par de “posts” en capilla, pero por cuestiones de disponibilidad laboral e “internetera” no he podido subirlos. Espero que pueda ser en breve.
    Saludos!

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