Redacted – Brian De Palma (2007) – II

Precedida de un trailer que explota la polvareda levantada por el film entre los medios de comunicación conservadores de los EEUU, y estrenada en el último festival de Venecia, donde obtuvo el León de plata para su director, Redacted llega inmersa en la avalancha actual de títulos sobre la guerra de Irak. A estas alturas, cuando ya ha abandonado las pantallas de cine, son de sobra conocidos sus méritos y peculiaridades (se basa en un hecho real, (la violación de una menor y su posterior asesinato y el de su familia por tropas estadounidenses en Mahmudiyah, Irak, en 2006) y emplea en su narración una forma pseudocumental y variados formatos).

Por su similitud temática con Corazones de guerra (Casualties of war, 1989), donde De Palma ya abordó la violación de una civil en tiempo de guerra por un grupo de soldados, (aquella vez en Vietnam y también basado en un hecho real), y los problemas que esto ocasionaba a uno de los miembros del pelotón que no participaba en el latrocinio, la realización de Redacted, casi veinte años después, permite interrogarnos sobre la  oportunidad y pertinencia de un nuevo acercamiento al tema; así como considerarla una variación sobre el particular y por tanto su actualización y puesta al día.

Redacted

En la guerra de Irak y “contra el terrorismo” se han cometido y se cometen demasiadas tropelías -Abu Ghraib, Guantánamo, secuestros, torturas, matanzas indiscriminadas, abusos- por parte de supuestos países civilizados como para no ser objeto de reflexión, o al menos de denuncia, a través del cine. En tanto que la guerra desata en el hombre, hoy supuestamente más evolucionado, los peores instintos, de forma que una y otra vez reproduce las mismas conductas bárbaras, la propia gravedad e injusticia del tema tratado nos lleva a coincidir con De Palma en la pertinencia de cuantas reiteraciones y recordatorios sean menester. El propio De Palma ha manifestado al respecto: “creo que las tropas deberían salir de allí cuanto antes” -La Vanguardia 16/11/07-. Para confirmar lo certero del film en este aspecto y que los tiros no andaban muy desencaminados (al menos para el umbral de tolerancia estadounidense) baste considerar la recepción crítica que tuvo en los medios conservadores de los EEUU, (críticas que, irónicamente, se han reciclado como recurso de marketing para publicitarla en Europa), y la polémica sobre su montaje final (De Palma perdió este derecho a manos de la productora y las fotos finales fueron censuradas -El País 20/10/07-).

Como actualización de Corazones de guerra, antes debemos recordar que De Palma siempre ha sido un esteta cinematográfico, un director más preocupado por la forma, el estilo, que por el fondo; y esta película es un claro ejemplo de ello desde los impactantes títulos de crédito iniciales, donde se nos informa de que se basa en un hecho real, a los finales, antes de los cuales se suceden terroríficas fotografías censuradas de víctimas iraquíes reales (recurso este de las fotografías que ha sido empleado últimamente en Dogville (2003), Manderlay (2005) y Banderas de nuestros padres (2006)). Por ello, y en perfecta consonancia con los tiempos esencialmente visuales que vivimos, no nos puede extrañar que la relectura de Corazones de guerra (y en contraposición con su “narración clásica”) se caracterice por la preponderancia de lo visual. Veinte años después constatamos como “la imagen” se ha convertido en protagonista, reina indiscutible de la narración. Tal es así que, como señalamos arriba, una de las señas de identidad de la película es que está rodada empleando un collage de diferentes formatos de imagen con diversos orígenes, (la grabación por parte de un soldado, cámaras de seguridad, un presunto documental francés, noticieros, vídeos de youtube, videoblogs, etc). Más aún, el empleo de estos formatos, con sus correspondientes códigos, supone un reconocimiento explícito de la fragmentaridad actual del discurso audiovisual y de la multiplicidad de “pantallas” y canales que lo conforman; poniendo de relieve la (aparente) convivencia de discursos, a la par que la fragilidad del discurso dominante (a pesar del periodismo “incrustado” y la omnipresencia de los medios de comunicación masiva) y la potencialidad y emergencia de los discursos individuales.

Reparto

 

Lo cierto es que la verosimilitud de la obra se ve socavada porque De Palma no sabe, o no está dispuesto a llevar la coherencia de sus planteamientos hasta el final. Así, a pesar del supuesto origen dispar de los materiales visuales que componen la película resulta que, contra toda lógica, en ningún momento se abandona la linealidad narrativa tradicional. La historia se desarrolla ante nuestros ojos de principio a fin gracias a oportunas cámaras y grabaciones que, oh casualidad!, permiten obtener y mostrar imágenes sucesivas de todos y cada uno de los hitos convencionalmente dramáticos que jalonan el argumento. Esta condición de inverosimilitud es la que posee el material grabado por el soldado Salazar y sus chirriantes efectos de edición. Hasta tal punto es contradictorio, que la perfecta ordenación argumental, visual y dramática de la película no puede sino generar desconfianza y extrañamiento; incitándonos continuamente a pensar en la existencia de un demiurgo imposible o más bien en la certera, pero caprichosa, mano del director. El resultado es que la pluralidad de pantallas finalmente deviene simple forma vacua, mero capricho sin sentido real. Ítem más, a parte de alguna frase suelta, la película elude cualquier reflexión crítica sobre las consecuencias (intoxicación, confusión y escepticismo) que la profusión actual de imágenes y contraimágenes contribuye a crear en el espectador, cada vez más indefenso e inerme ante semejante avalancha de información en bruto.

Finalmente, con respecto a la película en sí, dentro de la pirotecnia visual desplegada por De Palma, cabe resaltar, por un lado, el pretendido documental francés “Barrage” que, de manera estetizante, muestra, con profusión de primeros planos, bellas imágenes y la Sarabada de Haendel -que empleara Kubrick en Barry Lyndon– de fondo, el cansino y monótono transcurrir cotidiano de los soldados desplegados en Irak. Por otro, el empleo de un elenco de actores desconocidos, que aporta mayor grado de credibilidad y verismo al trasfondo documental que late en la película y en sus interpretaciones; si bien es imposible no adivinar en ellas el peso dramático conocido por películas semejantes (Apocalipsis now, Platoon, La chaqueta metálica). Por contra, al cargar las tintas sobre la maldad innata (por su racismo y amoralidad) de los dos soldados autores directos de la violación y asesinato, desactiva -por evidente y específico- el alegato sobre la inmoralidad intrínseca de la violencia. En cambio, posee mayor ambigüedad el reparto de culpas entre los restantes miembros del pelotón que habrían tolerado el crimen; prueba de ello sería el plano final sobre el soldado McCoy. En el mismo sentido, no deja de ser un exceso de dramatismo y un golpe de teatralidad necrófilo incongruente con la presunta “documentalidad” incorporar, como si fuera realidad, la supuesta foto del cadáver carbonizado de la niña víctima de las sevicias.

En definitiva, una interesante película en sus planteamientos formales y de fondo, pero con una materialización imperfecta y voluntariamente dramatizada; prometiendo más de lo que finalmente ofrece.

3 respuestas a Redacted – Brian De Palma (2007) – II

  1. Yours dice:

    Es verdad que es una película interesante, “que convencerá a los convencidos”, pero que no le salió bien. Al terminar de verla pensaba que sería buena para hablar sobre el papel de los diferentes medios de comunicación en estas guerras de principio de este siglo –no sé si cambiarán mucho avanzando el mismo- , y cómo ya la televisión o la prensa escrita utiliza a los ciudadanos como periodistas con lo que está colgado en Internet o directamente con fórmulas como las de El País: “Yo periodista“, como todo tiene su parte buena, pero también da un poco de miedo. Mucha información y cada vez menos criterios para discriminarla; y no porque crea que ahora hay menos criterios -no lo sé, en principio la educación está más generalizada- … sino porque al venir la información de tantos canales las trampas y la desinformación puede ser mayor.

  2. misteriosoobjetoalmediodia dice:

    Muchas gracias por tu comentario.
    Quizás lo más interesante de la película sea que refleja la preeminencia actual de la imagen y la pluralidad de pantallas existentes, (si bien en aras de una historia narrada y estructurada de la forma más convencional).
    En cuanto a los medios de comunicación y las guerras, creo que es un debate por resolver. El poder establecido tiende al control y a la manipulación; y los medios cada vez son más (¿interesadamente?) dóciles a la institucionalización y la aceptación acrítica, ávidos de imágenes que rellenen sus programaciones e informativos.
    Por contra, en internet proliferan los medios, y las voces, ¿independientes?; pero en tal número que es imposible seguirlos, por lo tanto es como si fueran invisibles. Estamos rodeados por lo que ya llaman la “i-generación” pero hay una alarmante falta de educación sobre “la imagen”, de criterios para discriminar y elementos e instrumentos que capaciten para la crítica.
    Al final, lo que hay es un déficit tremendo de reflexión; como tu dices, la sobreabundancia de información viene a igualarse a la ausencia de ella.

  3. […] – “Redacted” y Guerra contra el terrorismo Al hilo del post sobre la película Redacted, aprovecho para incluir un par de artículos publicados en el diario El […]

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