Carretera asfaltada en dos -o más- direcciones (I)

  Por Peeping Tom

Primera parada: Antecedentes

Poster Januskopf - Murnau

Desde su mismo nacimiento, la industria cinematográfica (en especial la estadounidense) se ha venido alimentando de todos aquellos talentos que, siquiera tangencialmente, pudieran ensanchar, con sus particulares propuestas o visiones, los cauces del propio medio expresivo. Así, el cine silente se enriqueció con el concurso de, entre otros, escenógrafos y directores teatrales, visionarios procedentes de otros ámbitos artísticos como la fotografía, la pintura o la arquitectura, e incluso destajistas del comercio o la industria que supieron aplicar sus métodos de producción en serie al 7º arte. Además, las fronteras del cine norteamericano pronto se abrieron a los creadores internacionales quienes, con su llegada masiva a finales del período mudo (Murnau, Sjöstrom, Lubitsch, Leni) y, con posterioridad, tras el advenimiento de los nazis en Alemania y el estallido de la II Guerra Mundial (Lang, Renoir, Wilder, Siodmak), ayudaron a conformar y asentar el canon de lo que denominamos “cine clásico”. Este trasvase transfronterizo de talentos se combinó naturalmente con el salto a la dirección de técnicos (montadores, directores de fotografía o productores) y autores (guionistas, dramaturgos y literatos) forjados entre bastidores de los estudios.

Paradójicamente, la aparición de la televisión fue interpretada inicialmente como una amenaza por esas mismas fuerzas generadoras que habían empujado al cinematógrafo a su Edad de Oro. Pero pronto la irrupción, a mediados de los 50, de un formidable plantel de realizadores formados en la emergente pequeña pantalla, la denominada “Generación de la televisión”, significó un impulso renovador y regenerador para un medio, el cinematográfico, que empezaba a acusar síntomas palpables de anquilosamiento y, por qué no decirlo, decadencia. Esta renovación fue acogida calurosamente por aquellas mismas fuerzas vivas que, en un principio, habían cuestionado la legitimidad artística y expresiva del recién llegado, traduciéndose en éxitos populares, halagos críticos y un torrente de galardones de la propia industria (verbigracia el fenómeno Marty (D. Mann, 1955), o las posteriores Doce hombres sin piedad (S. Lumet, 1957), Matar a un ruiseñor (R. Mulligan, 1962), El milagro de Ana Sullivan (A. Penn, 1962) y El hombre de Alcatraz (J. Frankenheimer, 1962)). Estas tendencias adaptativas del cinematógrafo se han prolongado hasta la actualidad, demostrando así la capacidad de adaptación y supervivencia del propio medio.

Imagen de D.A. Pennebaker & Dylan en el rodaje de Dont look back

La irrupción, apenas comenzada la década de los 80, de la MTV en los hogares, primero estadounidenses y, luego, en todo el mundo, determina un nuevo paso en la evolución del lenguaje audiovisual que, como ocurrió con la llegada de la televisión, fue cuestionado desde criterios supuestamente estéticos y artísticos. Aunque existían suculentos antecedentes (las gamberradas pop de The Beatles y The Monkees para Richard Lester y Bob Rafelson respectivamente, el metalingüismo de Bob Dylan con D.A. Pennebaker, las experiencias paranarrativas de David Bowie con Mick Rock y David Mallet), lo cierto es que los vídeoclips no comenzaron a ser analizados desde criterios artísticos y comerciales hasta su popularización como instrumento mercadotécnico. De este modo, a mediados de esa misma década comienzan a verterse las primeras críticas a la infiltración de los modos (planificación, iluminación, montaje, dirección artística) de los vídeos musicales en Hollywood. Los apóstoles de la pureza cinematográfica, autoinvestidos del poder de juzgar y desdeñar cualquier propuesta que se aparte de los preceptos establecidos, pronto pusieron de moda manifestar desdén hacia esas nuevas formas narrativas, utilizando peyorativamente el término “videoclipero” para descalificarlas.

Si bien es cierto que, por un lado, ciertos “autores” asociados con esa tendencia inicial (los hermanos Scott, Russell Mulcahy, Julien Temple, Steve Barron, Mary Lambert) ven lastradas sus propuestas fílmicas por algunos de los peores tics y defectos asociados al nuevo lenguaje (ligereza o vacío argumental, preponderancia de la estética sobre los contenidos, montaje mareante o interpretaciones caricaturescas), la influencia de la generación MTV es innegable en todos los aspectos del cine y la televisión contemporáneos. Por otro lado, la industria musical intentó dotarse de una cierta pátina de respetabilidad importando nombres de renombre crítico y/o comercial (Scorsese, Sayles, Demme, Peckinpah, Landis) para llevar el timón de algunos de sus artistas punteros, a modo de puntos de fuga en carreras estancadas o estrechamente delimitadas por sumisiones genéricas, tendencia ésta que parece prácticamente abandonada. Ahora mismo, la corriente generalizada es justamente la inversa, siendo los creadores de origen “videoclipero” los que se han convertido en puntos de referencia para comprender los nuevos tiempos asociados a la confusión e imposibilidad de narrar historias tal y como se venía haciendo en el pasado. Y aunque no todos los saltos de videocreadores han sido memorables, nombres como Gus Van Sant, David Fincher, Michel Gondry o Spike Jonze nos recuerdan que, en esta época de migraciones culturales, tangentes referenciales y desórdenes expresivos, la cantera de los vídeos musicales constituye, con su insumisión a los géneros claramente codificados, la gran esperanza blanca del cine del nuevo milenio.

Spike Jonze en el video “Praise you”

En próximos episodios analizaremos, con mayor profundidad, algunos de estos cruces de caminos, sus claroscuros y, por qué no, sus contradicciones. Abróchense los cinturones y suban el volumen de la radio, que el viaje promete ser movido.

3 respuestas a Carretera asfaltada en dos -o más- direcciones (I)

  1. J. dice:

    Yo mencionaría al propio cine musical como un antecedente bidireccional. Algunas películas del género eran verdaderas sucesiones prehistóricas de “videos”, y otras “videos” alargados, ad maiorem gloria del cantante/actor de turno, p.e. Elvis.

  2. ociointernet dice:

    Buen post
    felicidades por tu blog te vengo leyendo hace rato

    chequen mi blog y dejen comentario
    http://ociointernet.wordpress.com/

  3. eltraperoalalba dice:

    Coincido.
    Ey, estoy metiendo cosas sueltas en una página, que espero sea colectiva. Te puse en blogroll.
    Un abrazo tziooo
    Fit

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