Herz Frank (1926)

En la búsqueda en pos de Pelechian, entre los documentalistas soviéticos he topado por azar con el cineasta letón Herz Frank. A pesar de las numerosas coincidencias entre ambos directores y de que su obra más conocida, el cortometraje Ten minutes older (Par desmit minutem vecaks, 1978), inspiró hace unos años un díptico (Ten minutes older: The Cello y Ten minutes older: The trumpet, 2002) compuesto por diferentes episodios realizados por la flor y nata del cine mundial (desde J.L. Godard, W. Herzog y C. Denis a A. Kaurismaki, Wenders y Jarmusch), lo cierto es que apenas es posible encontrar información fiable sobre su persona ni sobre su obra. De hecho, en internet sólo hay una página en español y en el libro Vientos del Este, dedicado a los nuevos cines de los países ex-socialistas europeos, se le reserva un único párrafo en el que lo reducen a mero representante de un cine nacional dentro del imperio soviético: También fue fundamental la figura de Herz Frank, documentalista que empezó en los estudios de Riga en 1959 y construyó un modelo de documental artísitico capaz de impulsar la fuerza de sus raíces letonas frente al centralismo soviético.

Sin embargo, y aunque Herz Frank haya compuesto una obra que pudiera ser considerada crítica con el régimen soviético y de que el cine documental letón tenga un profundo enraizamiento nacional (de hecho es un verdadero fenómeno social, o lo ha sido, dentro de sus fronteras), su cine va más allá de esta estrecha definición. Frank, nacido en Ludza, realizó estudios militares y de derecho, pero no fue hasta el año 1959 cuando, después de haber ejercido durante más de una década como periodista, comenzó a trabajar en los Estudios Riga dónde, junto a Uldis Brauns y Juris Podnieks y bajo la inspiración de Dziga Vertov, contribuyó a fundar la que se (des)conoce como Escuela de Riga de cine poético documental. Desde entonces ha realizado más de treinta obras (todas ellas, desde The salt bread (Sala dzive, 1964) hasta Liela piektdiena, (2005), tomando al ser humano como elemento central), si bien su visibilidad en el mundo occidental, como se ha podido comprobar, ha sido ínfima. Sorprendentemente, a pesar de ello, algunas de sus obras (From Centaur, 1973, y Diagnosis, 1975) se encuentran disponibles en Youtube.

Herz Frank 1 Herz-Frank

Como decíamos, tal vez su obra más conocida, al menos la más difundida y accesible, sea Ten minutes older, un cortometraje compuesto por un único plano secuencia de diez minutos de duración, centrado principalmente en un niño que observa absorto una función que transcurre en off visual. En esos diez minutos escasos, magistral paradigma minimalista, asistimos a una verdadera y sutil reflexión sobre el tiempo y lo aparentemente imperceptible, siempre fatal e irrecuperable, de su transcurso. En ese minúsculo lapso de tiempo se despliega -se resume- ante nuestros ojos un completo catálogo de sensaciones y sentimientos que asaltan al pequeño protagonista y, como a él, a todos los espectadores, a todos los seres humanos. Unos minutos, apenas un brevísimo suspiro, quizás -con suerte- una experiencia imborrable para su protagonista pero, para nosotros espectadores, la síntesis fugaz del significado de la niñez, de la pérdida de la inocencia y del envejecimiento, del significado de una vida, de la misma vida.

Además de algunas coincidencias significativas con Pelechian, tanto biográficas (como su nacionalidad soviética y sus respectivos orígenes periféricos, la autoría de un libro, en el caso de Frank sobre el cine documental, El mapa Ptolomeo (Karta ptolemeya, 1975) traducido al alemán); como cinematográficas (su dedicación al cine documental, la posesión de una obra que, salvo excepciones, se compone de piezas de duración reducida), y temático-estilísticas (el empleo de un cierto estilo visual poético y una constante interrogación sobre el ser humano) existe una más que curiosa semejanza entre dos de sus obras, The song of songs (1989), de Frank, y Vida (1993), de Pelechian. Así, más allá de la evidente influencia del primero sobre el segundo y, aún soslayando una posible y fortuita analogía temática (el nacimiento de un ser humano) y de las naturales diferencias de tono entre ambos, incluso nos encontramos ante una identidad formal en la manera de representar el parto (el empleo de primerísimos planos y de un encuadre y composición cerrados sobre el rostro materno) que ciernen un oscuro manto de sospecha sobre la obra de Pelechian al respecto de su originalidad.

The salt bread

En cualquier caso, y a la espera de que un día tengamos la oportunidad de disfrutar algunas de sus obras más importantes (The salt bread (1964), 235.000.000 (1967), The trace of soul (1972), The last judgement (1987) o There were seven Simeons (1989), Frank aún continúa en activo entre Letonia e Israel rodando en formato betacam e incluso realizando, como en Flashback (2002), excursiones autoexploratorias en la línea del cine autobiográfico.

2 respuestas a Herz Frank (1926)

  1. Misterioso objeto al mediodía dice:

    Muchas gracias por el link.
    Un saludo.

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