Blogs de cine y nueva crítica

Por Luis Miranda*

Si se puede hablar de “nuevos públicos”, “nuevas pantallas”, “nuevas comunidades cinéfilas” o incluso de una “nueva crítica”, se debe a la evidencia que dejan las webs y blogs especializados en cine, muchos de los cuales permiten ver redes de interés común en torno a películas y cinematografías ajenas al consumo mayoritario. La primera diferencia entre esa nueva cinefilia y la de otros tiempos, es su dispersión y escala: la forman espectadores de aquí y allá que ven las películas en casa, y no públicos concentrados en ciertas salas ante ciertas películas. Lo que les da carácter de “comunidad”, entonces, no es la experiencia compartida del cine en un espacio sino su transmisión posterior en la red, que a su vez permite borrar en cierta medida la diferencia entre la actividad del espectador y la del crítico.

Aquéllos más activos que permiten suponer la eclosión de una “nueva crítica” -luego refrendada por revistas especializadas- suelen ser cinéfilos amantes de la heterodoxia: se los identifica antes por las películas y cineastas que incluyen en su “canon”, que por los que excluyen, y se inclinan por una visión que mezcla sin prejuicios la sensibilidad pop que domina la cultura desde hace décadas con sofisticaciones “parisinas” que recuerdan otros tiempos y que generan tantas adhesiones como rechazos. En su mapa de preferencias las rupturas de las nuevas olas de los 60 ocupan un lugar destacado. No identifican necesariamente el cine indie americano con Tarantino, a quien por otro lado admiran, sino más bien con David Gordon Greene o Andy Bujalsky. Les interesa el auge experimentado por el cine asiático de géneros, pero prefieren a autores “minimalistas” como Hou Hsiao-hsien o Naomi Kawase. Encuentran la mejor herencia del cine de autor europeo en directores radicales como el portugués Pedro Costa, antes que en el mediático “enfant terrible” Lars von Trier. Reivindican cualquier forma que sugiera “derivas” o “movimientos sísmicos” bajo la superficie de la práctica audiovisual, por marginal o bastarda que sea: desde la series televisivas de la HBO o la comedia gamberra, hasta las tradiciones ocultas del cine experimental. De tal modo que es posible encontrar que un blog creado y editado desde octubre de 2007 por un cinéfilo de Las Palmas de Gran Canaria, significativamente llamado Misterioso objeto al mediodía, dedique un texto a Herz Frank, cineasta experimental letón que el editor del blog, J.G., abogado de profesión, descubrió tras indagar en la filmografía de otro “ignoto” cineasta de vanguardia, en este caso armenio: Artzavad Pelechian.

Ahora bien, ¿dónde se tropezó J. con tales películas, tan ajenas a cualquier forma de distribución más o menos localizable en nuestro territorio? En el “otro” territorio, naturalmente (la red). La primera pista pudo ser algún artículo en algún libro sobre cines del Este de Europa. Pero el encuentro con las imágenes tuvo lugar en la pantalla del ordenador. Las “nuevas comunidades cinéfilas” se nutren sobre todo de las descargas de películas vía Internet. Aunque el grueso de las descargas suele tener como objeto el cine comercial y como perpetradores a los “perezosos”, una proporción enorme del público, digamos, especializado (y eso incluye a críticos, divulgadores profesionales y escritores de textos sobre cine -académicos o no-), hacen uso ocasional o masivo de la ingente filmoteca virtual que proporcionan las redes P2P. De modo que la cultura cinéfila contemporánea se actualiza y diversifica gracias a un medio que, según se comenta, erosiona gravemente la rentabilidad de la distribución de películas, tanto en sala como, sobre todo, en DVD. De lo contrario, ¿qué otra circunstancia explicaría el éxito de los foros e incluso de las publicaciones impresas en torno al cine asiático, cuando éste ni se estrena, ni se edita ni se programa en las televisiones? La nueva cinefilia, dirán muchos, ama tanto a su objeto de deseo que acabará por exprimirlo. Puede ser. Por otra parte, también es posible considerar que esos mismos cinéfilos castigan la falta de riesgo de los distribuidores, para bien o para mal, al tiempo que alientan una diversidad en la cultura cinematográfica contemporánea mucho mayor y representativa que la que ofrece el mercado, para bien o para mal.

El caso es que si Cahiers du Cinéma España publica un dossier sobre las películas importantes aunque presuntamente minoritarias que no han tenido estreno en salas españolas, bajo la etiqueta “cine invisible”, en realidad se refiere precisamente al cine que ahora, más que nunca, podemos ver a pesar de los pesares (de la industria). Por eso, termina por reconocer J., “lo que edito se nutre sobre todo de lo que me descargo en Internet y de lo que veo en el Festival de nuestra ciudad”. El propio nombre del blog es toda una declaración: así se titula el sublime “cadáver exquisito” filmado en 1999 por un cineasta de culto para la “nueva cinefilia”, Apichatpong Weerasethakul, en el que se solicita a gentes de distinta condición que inventen la continuación de una misteriosa fábula. ¿Qué mejor emblema para un blog, entonces, que un relato colectivo tejido como una red? Además, a J. le fascina “cómo se solapan la ficción y la realidad, el documental y el cuento”, al igual que sucede con tantos filmes recientes que huelen a cine nuevo. Por otra parte, son las películas consideradas como “misteriosos objetos” llegados de cualquier parte gracias a la rumorología que se extiende, en un primer paso, desde los grandes festivales, las que estimulan la curiosidad del editor del blog.

Que no haya confusión: Misterioso objeto al mediodía no es una web de descargas ni ofrece enlaces para hacerlas. Ni se dedica necesariamente al cine más “raro” y secreto: también se habla de Cronenberg, Pasolini o “el Nuevo Hollywood”. Se trata tan sólo, y no es poco, de un foro de crítica y discusión abierta en el que predominan la pasión por el cine y un sólido criterio a la hora de seleccionar y escribir sobre las películas que se van descubriendo y las que se revisitan. Entre sus participantes hay unos cuantos “sospechosos habituales”: sobre todo, miembros del colectivo Vértigo al cual pertenece el propio editor. Pero también algunos anónimos portadores de ideas sugerentes. Uno de ellos firma, se expresa y opina como Ventura, el inmigrante caboverdiano, personaje épico y taciturno, que protagoniza los mejores filmes de Pedro Costa. A veces se producen situaciones tan típicas del fenómeno Internet como el hecho de que J. y uno de sus interlocutores anónimos coincidan sin saberlo en la sala de cine casi vacía donde se proyectaba alguna rareza, y lo descubran después. Por ejemplo, en un pase de Waiting for Sancho (2008), el making off sobre el rodaje de El cant des ocells (Albert Serra, 2008) realizado por el canadiense Mark Peranson (quien además de encarnar al San José del Belén reinventado por Serra en los secarrales de Fuerteventura, es a la sazón uno de los “nuevos críticos” más influyentes y editor de una web de referencia a escala mundial Cinema-Scope). Las redes se van tejiendo solas: al final, lo que cuenta no es que allí los espectadores fueran pocos sino que, de entre ellos, había algunos que logran ensanchar un poco más la existencia a ese cine no tan “invisible”.

Otro problema es si esta nueva cinefilia disminuye o añade rentabilidad -o ninguna de ambas cosas- a la industria en perpetua crisis sin la cual tales “objetos misteriosos” no podrían existir. ¿O sí podrían? El blog de J. lleva un subtítulo que evoca incertidumbres: “el cine en la encrucijada”. Pero esa cuestión merece otro artículo en un futuro próximo.

* Este artículo fue publicado en el diario CANARIAS 7, el 4 de noviembre de 2009.

6 respuestas a Blogs de cine y nueva crítica

  1. Hans Lucas dice:

    Feliz año nuevo Misterioso!

    Espero que este año 2010 continúes regalándonos tan buenas críticas y compartiendo con nosotros tus reflexiones cinematográficas.

    Personalmente he disfrutado mucho cine con tus palabras.

    Un abrazo : )

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Hola Hans!

      Muchas gracias por tus palabras y los ánimos. Me alegro de que hayas disfrutado y deseo que lo sigas
      haciendo. Si decides pasar a la acción y hacer valer tu nombre, ya sabes.

      Un abrazo.

  2. gkdexter dice:

    Mi más sincerísima felicitación por tan laudatoria mención. Lo digo como lector agradecido.

    Provechoso y venturoso 2010.

    Un saludo cinéfilo.

  3. Ventura dice:

    Hola a todos los personajes misteriosos que pasan por aquí.

    Como decían los Blues Brothers, “Los caminos del señor son misteriosos”. Y nunca podremos llegar a tener conciencia de que extraños son los caminos que estamos recorriendo para ver cine interesante y poder compartir nuestra experiencia.

    Quizás haya que empezar a decir que estamos viviendo un momento dulce para el cine. Ahora es cuando hay más festivales, más cine disponible a través de la red, más publicaciones, más blogs diciendo cosas interesantes al margen de modas y tendencias, etc, etc. Si la industria se queja, es porque ya no es capaz de generar una opinión instrumentalizadora que ordene su mercado. Ya no controlan lo que crean y solo les queda los recursos emotivos del lloro y el pataleo. Es algo muy similar a lo que pasa con el mundo de la música. Cuando más conciertos tenemos, se conocen más grupos y se puede hablar abiertamente, más manifestaciones de artistas oficiales vemos en los telediarios.

    Realmente lo que estamos viviendo es la fragmentación absoluta del mercado. Ojo, no de la industria. Esta siempre estará allí, aunque no controle el mercado. He aquí su gran cuestión. Si el cine más interesante no piensa en el mercado y este cada vez se demanda más, ¿Cómo se puede organizar ese mercado inexistente?

    Pronto lo veremos.

    Saludos.

    PD. Excelente artículo.

  4. David D. dice:

    Altas horas de la madrugada, internet gastando mis neuronas después de una larga, muy larga jornada, de estudios, de cine, de cervezas, de dichas y desdichas. Abro el “descargador” de mi viejo y aún poderoso mac y, mis dos últimos títulos de lujo me sonríen, los guardo para mejor ocasión. Algo me dice: entra en Misterioso objeto al mediodía, y sí, aquí me encuentro, nuevamente, con casi lo mejor que anda por estos extraños andurriales, llenos de “libertos” deseosos de auténtica y utópica libertad, y aquí, nuevamente, otro gran artículo, otra gran reflexión sobre el cine y los tiempos, sobre la vida. Enhorabuena editor J., enhorabuena Luis M.

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