La imagen: El cuchillo en el agua / Nóz w wodzie (1962)

Tras una fructífera carrera como cortometrajista, Roman Polanski debuta en el largometraje en el año 1962 con El cuchillo en el agua; Polanski también firma, junto a Jakub Goldberg y el conocido director polaco Jerzy Skolimowski, el guión original que supone el germen inicial del proyecto. El film parte de un azar, como es la literalmente sorpresiva irrupción de un joven autoestopista en el camino de una acomodada pareja que se dirige a una excursión náutica de fin de semana, para desatar de forma pausada, y dentro de un clima de contención, un catálogo de pecados capitales y, de paso, ocasionar -o más bien poner de manifiesto- una importante fractura en el seno de la pareja protagonista (que se salda con una modificación sustancial en el estatu quo) y, con ella, en la represiva y aposentada sociedad de la época. Gracias a la brillantez de esta opera prima tan sobresaliente, a su indudable parentesco temático con las obras de autores coetáneos como Antonioni o Bergman, a su cercanía a películas como A pleno sol (Plein soleil, René Clément, 1960) y a saber capturar con ella -en cierta forma- el espíritu revuelto y, a veces, ininteligible de los tiempos, Polanski obtuvo un merecido reconocimiento por parte de la crítica internacional.

El cuchillo en el agua se mueve, por lo reducido de su elenco actoral, de su ámbito temporal y espacial (cuasi-teatral), su enorme sencillez argumental, la abundancia de escenas anodinas que aparentemente escapan a la lógica de la progresión dramática y por el rodaje en exteriores, en la línea cinematográfica de la economía de medios y de la depuración expresiva favoreciendo así una lectura simbólica. Precisamente, por estas características el film provoca, por un lado, una aguda sensación de claustrofobia, vemos primero a la pareja encerrada en un buen coche y luego enclaustrada en un yate, (a ello contribuye, indudablemente, tanto los crispados planos y sus desproporcionados encuadres -en los que se superponen un primerísimo plano y una gran profundidad de campo-, como la música jazzística de K. Komeda); y, por otro, una indefinible sensación de soledad, asfixiante tensión y progresivo desasosiego íntimo que aumenta hasta un clímax inevitable: la confrontación, la consiguiente ruptura momentánea del triángulo protagonista y la reordenación posterior de la jerarquía interior. Todo ello en una dinámica inexorable y pesimista de despropósitos, plasmado con una extraordinaria densidad de matices y sobreentendidos que ilustran la naturaleza ambivalente de la pareja (el conocimiento, la confianza, pero también la predecibilidad traducidos en la maximización del espacio y la excelencia en la coordinación náutica) y la imprevisible punzada de lo novedoso representada por el extraño y huidizo joven desconocido (y su fálica e inquietante navaja), y el consiguiente -nada soterrado- antagonismo masculino inserto en la dialéctica profesor-alumno y el binomio juventud/madurez, con la mujer -aparentemente discreta, pero inevitablemente presente, inteligente y sensual- como vértice detonador y único ser finalmente victorioso en semejante pugna gratuita y pueril.

4 respuestas a La imagen: El cuchillo en el agua / Nóz w wodzie (1962)

  1. Hans Lucas dice:

    Hola Misterioso : )

    Cuántas pelis de los últimos años han querido rendir homenaje a esta peli y han fallado en su intento!: Calma total o El peso del agua, por ejemplo.

    Me encanta la secuencia de la tormenta cuando los tres se encierran dentro del camarote del barco.

    Y además, como comentas, puso su granito de arena otro que me gusta mucho: Jerzy Skolimowski. Recuerdo la primera vez que vi The shout en el cine club de la 2 y di por hecho que era una peli de Roman Polanski. Tiempo después descubrí con sorpresa que no era suya sino del director de Le depart y sufrí un doble impacto : )

    Me gusta mucho la selección de imágenes que has hecho!

    Hasta la próxima!

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Hola Hans,
      Cierto, las películas sobre parejas en un barco y sus variantes son innumerables, se han convertido casi en un género en sí mismas.
      La secuencia en el interior del barco es estupenda, nada está dejado al azar y el estado de ánimo de los tres personajes va en consonancia con los fenómenos atmosféricos: de lo soleado a la tormenta y al cielo encapotado. No olvidemos que es el momento en que Andrzej pasa definitivamente a la sospecha y el enfrentamiento, decidiendo apoderarse del cuchillo del joven.
      Me alegro de que te gusten las imágenes, además de centrarme en el personaje femenino, el único que se comporta de manera normal en ese barco, intentaba ilustrar el tránsito del equilibrio y la geometría a la crispación.
      Un saludo!

  2. Albricias dice:

    Nunca había oído hablar de este señor, pero las fotos son bonitas. ¿No tiene ningún artículo sobre tele novelas venezolanas?

  3. […] por la aparición de algún elemento extraño que altera el frágil y aparente equilibrio (p.e. El cuchillo en el agua, Repulsión, Cul de sac, etc). Sin restarle importancia a los retos mencionados, aunque […]

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