La imagen: Mi noche con Maud (Ma nuit chez Maud, 1969)

La tercera entrega (y primer largometraje) de los cuentos morales rohmerianos se centra en cuatro intensos días de invierno en la vida Jean-Louis, un ascético ingeniero católico que tras unos años trabajando en el extranjero ha regresado a Francia, instalándose en provincias, concretamente en Clermont Ferrand (el lugar de nacimiento del matemático y filósofo Blaise Pascal). Durante esos pocos días, justo antes y después de navidad, la vida austera, retirada y contemplativa (vive alejado de la ciudad, en un pueblo de la montaña) que Jean-Louis (J.L. Trintignant) se ha impuesto tras su vuelta al país se ve completamente sacudida cuando conoce a dos mujeres diametralmente opuestas. A una la encuentra en misa, Françoise, estudiante, fría, retraida y rubia, y aún sin conocerla siquiera, pero tras intercambiar con ella unas miradas furtivas, decide que se casará con ella; y con la otra, Maud, médico, librepensadora, carnal y morena, que se la presenta dos días después Vidal, un amigo de la adolescencia (con quien también acaba de reencontrarse), termina pasando una noche inolvidable de conversaciones, confidencias, proximidad y atracción; pura potencialidad.

Las encrucijadas o conflictos morales que plantean los cuentos morales vienen suscitados como consecuencia de la aparición de una mujer en la vida de los protagonistas masculinos, en realidad “otra mujer” (insistentemente retratatadas por Rohmer -p.e. en La coleccionista o El amor después del mediodía– como seres tentadores, inexcrutables y desequilibrantes por naturaleza). Por lo tanto, como ellos, Jean-Louis se debate entre dos mujeres fascinantes que se le presentan de forma casi simultánea, de manera que conoce a la segunda cuando ya ha decidido -súbitamente- casarse con la primera. Por ello, el problema de Jean-Louis es que ha de enfrentarse, por un lado, a sus deseos hacia Maud y, por otro, a sus sentimientos hacia Françoise, o mejor, dado que ni siquiera conoce a ésta personalmente, en realidad ha de hacer frente a sus propias decisiones tomadas con respecto a ella. Así, más que decidir entre ambas, ser fiel o infiel, en el fondo estos cuentos retratan las diferentes formas y maneras de ser fiel o infiel a uno mismo, de mantenerse firme en las propias convicciones o bien dejarse llevar o hasta dónde dejarse llevar (p.e. acceder a palpar lúbrica y simbólicamente una rodilla femenina delgada y temblorosa como ocurre en La rodilla de Clara). No obstante, de una u otra forma (sea voluntaria o involuntariamente, como ocurre en El amor después del mediodía o La coleccionista, respectivamente), el protagonista siempre termina permaneciendo fiel a su decisión inicial, si bien, de semejante trance nunca saldrá completamente indemne y sin pagar un coste vital por ello. Para más inri, Mi noche con Maud se desenvuelve en un contexto invernal, provinciano y católico, bajo el manto explícitamente reiterado de la obra de Pascal y de sus reflexiones sobre la fe y la probabilidad de Dios. También abunda en las casualidades, tentaciones y azares de la vida (como que se encuentre con Françoise en reiteradas ocasiones y que ésta resulte ser la amante del ex marido de Maud), las dualidades, oposiciones (entre los protagonistas) y paralelismos (con la excusa del frío y las nevadas Jean-Louis pasa -sucesivamente- una noche muy distinta con cada una de ellas) y en las eternas contradicciones (marxistas que se comportan estoicamente y católicos atribulados que cometen adulterio); para terminar en un epílogo que culmina revelando a Jean-Louis (cinco años después, en un contexto totalmente distinto: sureño, veraniego y playero) un hecho desconocido, dejando un regusto amargo en la mente del espectador. Pues este desvelamiento, en vez de convertirse en una revelación o epifanía para ambos, que en cierta manera no deja de serlo, pero sordo (y mudo), perpetúa y consolida un rincón oscuro de desconocimiento del otro que tal vez sea necesario para mantener a una familia feliz o, al menos, simplemente unida.

Una respuesta a La imagen: Mi noche con Maud (Ma nuit chez Maud, 1969)

  1. […] recomendamos el primero de los largometrajes de la serie de los cuentos morales de Éric Rohmer, Mi noche con Maud, o bien la película del director malasio Ho Yuhang, At the end of daybreak, del que ya tuvimos la […]

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