La cita: La gran ilusión (La grande illusion, 1937)

-Crea que mi actual cometido me repugna  tanto como a usted.

-Empieza a ser molesto.

-Yo solía ser un combatiente. Ahora soy un burócrata…, un policía.  Pero esta es la única forma que tengo que aún puede darme la impresión de estar sirviendo a mi patria. Tengo quemaduras por todos lados, de ahí mis guantes. Mi columna vertebral está rota en dos sitios. Llevo una placa de plata. Mi rótula, también es de plata. Debo estas lindezas al infortunio de la guerra.

– ¿Puedo hacerle una pregunta?

– Por supuesto.

-¿Por qué ha hecho una excepción conmigo invitándome a sus aposentos?

-Porque su nombre es Boeldieu, oficial de carrera en el ejército francés. Y yo soy Rauffenstein, oficial de carrera en el ejército Imperial alemán.

-Pero mis camaradas también son oficiales.

-¿Un Maréchal y un Rosenthal, oficiales?

-Son buenos soldados.

-Un encantador legado de la Revolución Francesa.

-Me temo que ni usted ni yo podemos detener el avance de los tiempos.

-Boeldieu, no sé quién ganará esta guerra, pero su final, sea cual sea el resultado, significará el fin de los Rauffensteins y los Boeldieus.

-Puede que ya no seamos necesarios

-¿No cree que es una lástima?

– Quizás.

3 respuestas a La cita: La gran ilusión (La grande illusion, 1937)

  1. Carlos Javier dice:

    Qué película tan extraordinaria, la aristocracia, un mundo que se derrumba bajo “la rebelión de las masas”, la película sería para plantear un largo debate acerca de ese mundo refinado que se pierde. La aristocracia en su elevación ¿se configura también como una élite espiritual? ¿especialmente sensible al arte y la belleza? y por lo tanto ¿valiosa y necesaria gracias a esas cualidades?…

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Muchas gracias por tu comentario Carlos Javier.

      Cierto que La gran ilusión ha planteado grandes cuestiones. En cuanto al papel de las élites, ellas mismas siempre han proclamado, y aún hoy lo sigue haciendo, ser necesarias. Se instituyen (y les dejamos) como árbitros de todo, desde el gusto o la cultura hasta la economía.

  2. […] otro ha provocado a cambio la pérdida de un montón de vidas humanas. Además, como ocurría en La gran ilusión (Jean Renoir, 1937), en esta escena también se pone de manifiesto una soterrada contienda entre […]

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