La imagen pensativa: Kiarostami según Rancière

La potencia de transformación de lo banal en impersonal, forjada por la literatura, viene a socavar desde dentro la aparente evidencia, la aparente inmediatez de la foto. La pensatividad de la imagen es entonces la presencia latente de un régimen de expresión dentro de otro. Un buen ejemplo contemporáneo de esta pensatividad puede ofrecérnoslo el trabajo de Abbas Kiarostami entre cine, fotografía y poesía. Sabemos la importancia que las carreteras tienen en sus películas. Y también que les ha consagrado varias series fotográficas. Esas imágenes son, ejemplarmente, imágenes pensativas por la manera en que conjugan dos modos de representación: la carretera es un trayecto orientado desde un punto a otro y es, al contrario, un puro trazado de líneas o de espirales abstractas sobre un territorio. Su película Roads of Kiarostami organiza un pasaje notable entre esas dos clases de carreteras. Al principio, la cámara parece recorrer las fotografías del artista. Como filma en blanco y negro fotografías en color, la cámara acusa su carácter gráfico, abstracto; transforma los paisajes fotografiados en dibujos o incluso en caligrafías. Pero, en un momento dado, el papel de la cámara se invierte. Parece convertirse en un instrumento cortante que desgarra esas superficies semejantes a hojas de dibujo y que devuelve así esos grafismos al paisaje del que habían sido abstraídos. De esta manera, la película, la fotografía, el dibujo, la caligrafía, el poema viene a mezclar sus poderes e intercambiar sus singularidades. Ya no es simplemente la literatura la que construye su devenir-pintura imaginaria o la fotografía la que evoca la metamorfosis literaria de lo banal. Son los regímenes de expresión los que se entrecruzan y crean combinaciones singulares de intercambios, de fusiones y divergencias. Esas combinaciones crean formas de pensatividad de la imagen que refutan la oposición entre el studium y el punctum, entre la operatividad del arte y la inmediatez de la imagen. La pensatividad de la imagen no es entonces el privilegio del silencio fotográfico o pictórico. Ese silencio mismo es un cierto tipo de figuración, una cierta tensión entre regímenes de expresión que es también un juego de intercambios entre los poderes de medios diferentes.

Jacques Rancière, El espectador emancipado, Ellago Ediciones, 2010, trad. Ariel Dilon, p. 123 y 124

7 respuestas a La imagen pensativa: Kiarostami según Rancière

  1. Fayçal dice:

    No sé si estoy muy de acuerdo con Rancière cuando habla de la pensatividad de la imagen como consecuencia de una tensión entre regímenes de expresión entrecruzados (que los hay), personalmente no creo que de ahí provenga dicha pensatividad, sino más bien en la concepción que el propio Kiarostami tiene del espectador, y que como muy bien titula el filósofo francés, se dirige a un tipo de espectador “emancipado”, capaz de co-crear el sentido de la obra y del autor a través de su propia mirada. Kiarostami se apoya más bien en ‘vacíos’, en ‘pasajes huecos’, para invitarnos a rellenarlos con nuestra propia imaginación.

    Me gustaría, en relación con esta idea, citar unas líneas de un texto de Charles Tesson, incluído en ‘Erice-Kiarostami. Correspondencias’, titulado ‘Las vías del paisaje’ y que, justamente al abordar las fotografías de caminos del cineasta iraní, dice lo siguiente (mis disculpas por la extensión del texto):

    “Todos los caminos fotografiados, por diferentes que sean, tienen un punto en común: no vemos hacia dónde conducen exactamente, y menos aún su final. El camino nunca atraviesa la totalidad del paisaje mostrado. Al fuera de campo de la fotografía (el uso humano que creó el camino), el momento de vacío entre dos tránsitos del hombre que la fotografía ofrece, se suma un efecto de fuera de campo en el propio campo. (…) Mediante el juego de las colinas en la profundidad de campo, el camino se vuelve fragmentario, discontinuo, sin raccord consigo mismo, como en esa fotografía [ver ejemplo de la fotografía de este mismo post] donde un sendero desaparece en lo alto de un montículo y continúa más allá, pero a un lado, como desviado. En todo momento tenemos la parte visible de la carretera, en la vertiente de la colina que queda frente a nosotros, y la parte oculta, detrás del monte. El camino no reúne todas las capas de espacios presentes en la fotografía, tan solo propone su recorrido parcial, como si cada surco visible tuviera su doble invisible, alfombra en el paisaje. Perdemos el camino de vista porque nunca se nos ha ofrecido en su plena continuidad, hasta el final.

    […] La fotografía de paisajes con caminos unifica la visión, su espacio y su tiempo, en un gesto único. La obsesiva preocupación de los personajes de Kiarostami (tomar el camino correcto, preguntar todo el tiempo la dirección) ya no tiene razón de ser. El camino está ahí. Nos enseña porque podemos seguirlo: delicado recordatorio del carácter transitorio de la existencia terrenal del ser humano, simple franja de vida, aislada en la circulación activa de un cosmos que lo supera y a la vez lo atrae. No hay lugar para el hombre en estas fotografías, porque todas ellas le devuelven el sentido último de su lugar en el mundo. A cada cual corresponde verlo y calcular la medida”.

  2. Misterioso objeto al mediodía dice:

    Hola Fayçal, gracias por tu comentario y también por el texto de Tesson, no importa su extensión, bienvenido sea.

    Al hilo de lo que comentas, curiosamente, en La evidencia del filme, su libro sobre Kiarostami/Y la vida continúa, J. L. Nancy menciona dos registros con los que juega el cine de K. Por un lado, “la continuación ininterrumpida, el movimiento (…). Un registro del abrir camino permanente” y, por otro, “el del paso por la imagen, o el del paso a la imagen: el cine mismo, la televisión, (…) la mirada en general (…) en cuanto transporte hacia delante, olvido de sí”.

    Como bien apuntabas, Kiarostami propugna, según manifiesta en la entrevista que cierra el libro, “un cine inacabado e incompleto, para que el espectador pueda intervenir y llenar los vacíos”. Al final nos encontramos frente a dos maneras no muy distintas de abordar su cine.

    Por cierto, espero que no te moleste si te digo que algunas de tus fotografías comparten el mismo espíritu que las de Kiarostami.

  3. Fayçal dice:

    Gracias a ti, por tu espíritu abierto y generoso.

    El libro de J.L. Nancy al que aludes es, a mi ver, uno de los textos más geniales que se han escrito sobre Kiarostami, pero también sobre el cine y la potencialidad de la mirada. Además, la aproximación heideggeriana de Nancy, que se traduce en su verbo, me conviene bastante. El propio lenguaje se va haciendo camino al ir pronunciándose sobre su objeto…

    Molesto? De ningún modo, más bien halagado (touché, como dicen los franceses), salvo que me queda aún, querido compañero cinéfilo, mucho ‘camino’ por recorrer (y por fotografiar…). Quedémonos, pues, en el gusto por los maestros que generosamente dilatan nuestra vida.

    Y en relación con ese ‘cine inacabado e incompleto’ del que habla K, cabe decir que hay muchos otros ejemplos en el cine, pero hay uno, europeo, que me merece mucho respeto: hablo de Michael Haneke, todas sus películas en general, pero especialmente esas dos obras maestras que son Código desconocido y La cinta blanca, cuyo estilo no desmerece en nada lo dicho al principio. Y es que, como recuerda Nancy, tenemos ya más de cien años de cine en la retina, y va siendo hora, para algunos de nosotros, que nos demos cuenta y aprendamos a jugar con nuestra mirada…

    Saludos

  4. joni dice:

    Madre del amor, los comentarios son más largos que el propio post. Por mi parte decir que tienes un precioso blog, y k nos veremos a menudo.
    Saludos.
    XXX

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Gracias joni. La idea es que con los post se suscite siempre alguna clase de debate o de intercambio y creo que en esta ocasión ha sido todo un éxito.

  5. Gustavo dice:

    Muy buena disertación sobre el mundo de Kiarostami.
    Seguiré visitando tu blog, me ha sido placentera y fructífera la lectura.

    G.

  6. Gabriel dice:

    Interesantes puntos de reflexión han suscitado respecto de la pensatividad. Conozco la obra de Ranciere y de NAncy. En torno a la cuestión sugiero que los films de Andrei Tarcovski (Nostalgía, El espejo, El sacrificio, Stalker, por mencionar algunos)se sitúan en el marco de la pensatividad que involucra un entrelazamiento de registros artísticos que se van fusionando y desplazando y en donde el espectador interviene y es intervenido.- Saludos

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