Festival de cine de Las Palmas 2011: Sugerencias día IV

Tras la jornada matutina dedicada a la presentación de películas de la sección oficial, la primera sesión de la tarde nos ofrece la posibilidad de elegir entre varias opciones: Las dos inglesas y el amor (Les deux anglaises et le continent, 1971), la que tal vez sea una de las buenas películas menos conocidas de Truffaut, basada en la novela del mismo título de Henri-Pierre Roché, como en Jules et Jim (también sobre una obra de Pierre Roché), aborda un trío amoroso. Para los que  disfruten del policiaco, dos posibilidades, La banda de los Grissom (1971), de Robert Aldrich, la versión fílmica del clásico negro de James Hadley Chase, No hay orquídeas para miss Blandish, en la senda de Bonnie and Clyde (1967) de Arthur Penn pero abundando en el aspecto más feísta y desnaturalizado de la América profunda, y Posibilidad de escape (Light sleeper, 1992), un drama sobre un camello con escrúpulos que desea abandonar su trabajo, del atormentado Paul Schrader. Finalmente, pero no menos importante, sino todo lo contrario, Sobibor, 14 Octobre 1943, 16 heures el estremecedor documental de Claude Lanzmann que contra el tópico que afirma la pasividad de los judíos europeos ante el exterminio, recoge el relato oral de Yehuda Lerner, participante en la exitosa revuelta y huida de los prisioneros judíos en el campo de exterminio de Sobibor.

En la siguiente sesión también nos encontramos ante varias opciones atractivas: Extreme private eros (1974), otro documental de Kazuo Hara carente de pudor -esta vez desnudando su vida personal y su intimidad pues sigue a su ex-pareja- que abunda en empujar los límites de lo representable, también con presentación de su director. El mundo que fue y el que es, participante en la Sección oficial, del español Pablo Llorca. El último pase de The fog of war (2003), un magnífico documental dirigido por Errol Morris, del que hace años pudimos ver aquí una completa retrospectiva, en el que el antiguo Secretario norteamericano de defensa, Robert McNamara, se “confiesa” y desvela los entresijos no sólo de su intervención, entre otras, en la crisis de los misiles o en la Guerra de Vietnam, sino del funcionamiento del Gobierno de los EEUU y su política internacional. O bien, uno de los primeros y más clásicos títulos en la filmografía del senegalés Ousmane Sembene, La noire de (1966).

Con el extraño regocijo, íntimamente culpable, con el que uno pueda contemplar un programa de televisión sensacionalista, no podemos dejar de decantarnos, a las 20:00, por A dedicated life (1994), el documental que sigue a Mitsuharu Inoue, el cuarto de los singulares protagonistas seleccionados por Kazuo Hara para perpetrar la última de sus obras realizadas hasta el momento. Para el que no esté por la labor, siempre quedan otras opciones, unas más amables, otras no tanto, como Inland Empire, de David Lynch, éste puede ser el momento perfecto para conocer la culminación de su universo onírico y pesadillesco que, con el tema del doble y el telón de fondo de cine como excusa, realizada en video y casi con sus propios medios, retrata la desintegración de la narrativa cinematográfica al uso. También se nos ofrece la posibilidad de contemplar La partida (Le départ, 1967), de Jerzy Skolimowski o el policiaco El equipo (The outfit, 1973) de John Flynn, que, a pesar de partir de materiales del relato policiaco clásico, como su magnífico elenco de secundarios (Robert Ryan, Jane Greer o Elisha Cook jr.), logra confeccionar una revisión del género que se anticipa a la que realizarán posteriormente autores como Cimino o Eastwood.

La escogida para la última sesión es Autobiografia lui Nicolau Ceausescu, el documental de Andrei Ujica que retrata, a partir de metraje oficial, la vida del dictador rumano presentado con éxito en el último festival de Cannes. Si no, la película del principal cineasta de la llamada sexta generación china, Jia Zhang-ke, Hai Shang Chuan Qi (I wish I knew) que esta vez presenta su personal retrato -a través de la memoria oral y visual- de la ciudad de Shanghai, eso sí, aunque no duda en abordar los terribles acontecimientos del año 1949 y la consiguiente diáspora (Taiwan, Hong-Kong), el regusto a obra amable se proyecta a lo largo de todo su metraje; no podemos olvidar que fue realizada para conmemorar la Exposición Universal que allí -en Shanghai- tuvo lugar el año pasado. También, tras el éxito de ayer, pues logró completar el aforo, se proyecta el último pase de Masculin, féminin (1966), de Godard, la película que acumula diversos sketches en tono, forma y fondo y que viene a inaugurar el comienzo de la vertiente ensayística de la filmografía godardiana.

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