Festival de cine de Las Palmas 2011: Sección oficial

Por El individuo de la sala a oscuras

Después de haber visionado la Sección oficial de la 12ª edición del Festival internacional de cine de Las Palmas de G.C. me he quedado un poco sorprendido por la presencia de títulos como El mundo que fue y el que es, de Pablo Llorca, Nannerl, la soeur de Mozart, de René Feret, e incluso Das letzte Schweigen (The silence) de Baran Bo Odar, pues todas ellas se encuentran en las antípodas de lo que propone su director, Claudio Utrera, en la entrevista que se publicó en las páginas del suplemento de cultura de La Provincia del jueves 31 de marzo. Allí Utrera mantuvo lo siguiente: “lo nuestro es el cine innovador, el tradicional ya tiene su espacio”.

No entiendo nada; yo creía que la Sección oficial era la marca de la casa, lo que el Festival desea mostrar al mundo, su seña de identidad; pero seguro que el equivocado es ese individuo que se sienta en una sala a oscuras a “disfrutar” de este “cine innovador” y que no comprende las nuevas tendencias del lenguaje cinematográfico.

Olvidémonos de este pequeño detalle. Este año la Sección oficial ha visto reducidas, de 14 a 12, el número de películas y a pesar de la disminución en el número de obras a concurso, la calidad general ha resultado muy inferior a la de la anterior edición. A mi juicio, lo más interesante ha sido Ocaso, de Thèo Court, y Attenberg, de Athina Rachel Tsangari, con un cierto aire a la magnífica, sorprendente y perturbadora Canino (Yorgos Lanthimos, 2010), que para más casualidades, también es griega, que fue estrenada a nivel nacioinal y no distribuida comercialmente en Canarias. A continuación, tendríamos un Jia Zhang-ke menor, con Hai Shang Chuan Qi (I wish I knew), y la otra película china, Jiabiangou (The ditch), de Wang Bing, que ha gustado mucho al público asistente, tanto que en la sesión en la que la vi incluso arrancó los aplausos de los presentes. ¿Por qué será? Reflexiono en voz alta: tenía un principio, un final e incluso se entendía. ¿Será por esto? No lo creo… Del resto de las películas ni me acuerdo, ¿Será esto bueno o malo? No lo sé.

11 respuestas a Festival de cine de Las Palmas 2011: Sección oficial

  1. David dice:

    Imagino que crear una sección oficial “radicalmente diferente” a los usos y costumbres no deberá ser fácil en estos tiempos de cineastas de culos acomodaticios y productores y exhibidores aún más acomodaticios.

    No vi muchas de la oficial pero creo, por lo que comentas, que pasó lo mismo que con la sección de Foro Canario, donde las obras seleccionadas navegaban a dos aguas de forma desigual, unas muy muy “tradicionales” y otras muy muy…”no sé qué” (si me apuras no-cine o video-art).

    Se me escaparon por cuestión de tiempo Jiabiangou y Ocaso, pero sí pude ver una que no nombras y que a la postre es la ganadora, Jean Gentil.

    Un año más termino con la sensación de no haber aprovechado el festival.

    Saludos

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Por si surgiera la duda, Misterioso no es el autor de este comentario sobre la Sección oficial (sólo vi tres), sino alguien que sí que la vio y la disfrutó, o más bien, padeció entera.

      Por mi parte este año he visto menos películas que en ediciones pasadas y salvo un par, como Jean Gentil y dos o tres más, creo que aproveché lo que ofrecía y lo que me interesaba. Aunque para un verdadero disfrute quizás lo ideal sería verlas en un periodo de tiempo más dilatado, para poder disfrutarlas de a poco y no unas detrás de las otras sin orden ni concierto.

  2. Atlante7 dice:

    Con todos mis respetos hacia el cine innovador y las nuevas tendencias cinematográficas, que sabemos que tienen bastante cabida en este Festival, no creo que haya que rasgarse las vestiduras porque en la Sección Oficial se integren películas que no cumplan los cánones del cine innovador, experimental… aunque tampoco el guión de estas películas de estructura narrativa más convencional y asequible, sea lo que se dice tan tradicional si las comparamos con las de la cartelera habitual de las salas comerciales.

    Lo que sí creo que pueda parecerles a los espectadores que se atreven a entrar casi a ciegas a ver una película sin informarse previamente sobre su argumento o visionar algún tráiler si lo hay, es una reiterada frecuencia de temas muy muy dramáticos o angustiosos como para dedicarles una soleada tarde primaveral… y no tengo nada contra las películas silenciosas, lentas y hasta las más extrañas de alta calidad, pero por mucho interés que pongas en escudriñar su análisis o disfrutar del plano secuencia, en una sobremesa soporífera los longevos minutos nos pueden inducir a remirar el reloj en la oscuridad.

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Hola Atlante, yo creo que el Festival sigue teniendo el problema de que cuenta con una Sección oficial que se encuentra en el limbo, o como dice David respecto al Foro canario, que tiene el alma -muy- escindida entre el riesgo o, si se quiere, lo difícil, y lo convencional, sea o no dramático (que también había películas más ligeras e incluso policiacos). Por eso entiendo que carece de personalidad o una línea definida, al contrario de lo que ocurre con otras secciones o retrospectivas (dejando de lado el neo-noir), más rigurosas, por ello entiendo la crítica que formula El individuo de la sala a oscuras, mucho más cuando el director del Festival hace alarde de “radicalidad” o “experimentación” en los medios de comunicación.

      ¿Atlante, viste alguna o el atractivo de las soleadas tardes primaverales resultaron más poderosas?

      • Atlante7 dice:

        A mí también me fascina el cine, y no se puede negar que es una afición que requiere sobrado tiempo y casi devoción, he visto muy pocas películas en las recientes ediciones, e incluso me atrevería a ver alguna más arriesgada, y este año me hubiera gustado ver cortometrajes y la película “Hi-so”, p. ej., o “Jean Gentil”; pero también comparto otras aficiones vespertinas además de pasear en las tardes primaverales que no me permiten asistir a dos sitios a la misma vez; y en este último, quizás por su argumento relacionado con la Música, me animé a ver precisamente una de las más próximas al cine convencional (aunque no tan tradicional): “Nannerl, la soeur de Mozart”, que me pareció una buena película con un guión más que aceptable, quizás algo saturado de diálogos de un estilo como muy literario, pero de excelente factura, y me alegra que haya sido premiada… Ya ves, sin embargo de “Country song” la verdad es que me gustó más la banda sonora que la película. A ver si el año que viene me animo a ver más películas.

        Saludos.

  3. David D. dice:

    Hola Misterioso. Estoy contigo respecto a esa “dos aguas” del festival. Por eso selecciono puntillosamente lo que quiero ver. La tan cacareada meticulosidad de la selección en las secciones a concurso está en entredicho. O se es lo que se quiere ser o se deja de lado esa pretensión y se acepta que se hace lo que se puede, y a veces se acierta y otras no.
    Atlante, lo que expones es lo correcto. A nadie en su sano juicio (salvo al valiente “El individuo de la sala a oscuras” y al jurado) se le ocurriría ver todas las películas de la oficial además de la informativa (ahí suelen estar las verdaderas rarezas u obras arriesgadas, tanto que si algunas de ellas estuvieran en la oficial se produciría un tambaleo).
    Y sí, algunas obras son tan sombrías o “extrañas” que al salir del cine te sientes como si te hubieran dado una paliza, y te arrastras por las calles como un zombi desorientado. Pero ese es el riesgo de un festival que al menos en sus pretensiones apuesta “por otra cosa” con esto del cine.
    Un saludo

  4. Luis dice:

    Hola. Me permito intervenir en el debate, aun siendo parte interesada por formar parte del equipo de programación del festival. Considero acertada la percepción de que nuestra propuesta se ve escindida. Así ha sido siempre, la Sección Oficial del festival nunca ha sido compacta, ni creo que lo deba ser so pena de hacer algo un poco asfixiante. Por otra parte, la duda que llevan planteándose los programadores desde hace un par de años es la siguiente: ¿cómo programar cine de riesgo, y no sólo “cine de festivales”, sin el contexto previo que las pueda hacerse valer?

    Apelo a la memoria: nuestras mejores selecciones en Oficial, en un pasado aún reciente, provocaron incluso escándalo (recuerdo bien el caso ‘Andarilho’, o el menosprecio generalizado hacia ‘Body Rice’ o hacia la última de Pedro Costa, entre otros muchos casos). La sensación de estar lanzando películas como éstas a los leones, sin embargo, nunca nos ha hecho retroceder, pese a las tentaciones. El problema real está, por un lado, en la dificultad para crear un contexto comprensivo para ese cine. Y por el otro, en que no siempre es posible detectar los títulos más arriesgados, tal vez (y esto es solo una hipótesis) porque en los últimos dos años parece vivirse un impasse de creatividad, después de unos años buenos en los que ciertos nombres y ciertas formas de mirar se estabilizaron.

    Dicho en crudo: si esta nueva película de Jia Zhangke no fuera una obra menor, estoy seguro de que se habría estrenado en San Sebastián. Ya no en Las Palmas. Nuestro festival ha abierto vías, pero quienes luego navegan por ellas, cuando ya no hay riesgo, son los festivales más potentes. Entre 2006 y 2007 hubo un cambio profundo: a partir de ese momento, los festivales grandes empezaron a fijarse en los cineastas que por entonces parecían “raros”. El reto es seguir abriendo vías, pero no se puede hacer sin películas que realmente lo permitan. Y no siempre las hay, al menos, en número suficiente como para crear tendencia, por así decir.

    Hoy por hoy, si uno va a los festivales de Locarno, Pusan o Rotterdam, advierte que lo experimentado este años en Las Palmas es una situación común. ‘Attenberg’ o ‘Aita’, por ejemplo, pasan por ser los hallazgos del año. Películas primerizas como ‘The Journals of Musan’, que aquí pasó desapercibida, ganan los premios de nuevos directores. Y otras muy discutidas como ‘Ocaso’, ‘Mothers’ o ‘Somos nosotros’ pasan de un festival a otro, en la medida en que lo merecen. Esto es lo que hay.

    Parte del problema reside también en cómo “nombrar” lo que se pretende. La palabra ‘innovación’, aunque a Claudio le gusta mucho, a mí me parece problemática. El cine de hoy, en su mayor parte, no innova. Insiste o recicla, eso sí. Ya vendrán años mejores, y nos darán de bofetadas.

    Abrazos

    Luis

  5. noelia dice:

    Hola!

    Gracias por la intervención, Luis.
    Muchas veces los asiduos al Festival de Cine nos hacemos mil y una preguntas acerca de qué criterios se siguen a la hora de programar la sección oficial del Festival.

    Este año la gente ha estado muy “enfadada” porque les pareció que en la sección oficial se entremezclaban buenas películas con otras “obras menores”. En cualquier caso, ese comentario suelo escucharlo todos los años y es que nunca llueve a gusto de todos…

    Creo que en Las Palmas los espectadores nos sentimos frustrados porque sólo podemos ver (en pantalla grande, no en el salón de casa) un tipo de cine comercial o no tan arriesgado y cuando llega el Festival estamos hambrientos de películas que nos ofrezcan otra mirada. Cuando llega ese momento lo queremos ver todo, nos atiborramos de películas y al final no hacemos una pausa para reflexionar sobre lo que hemos visto.
    Y entonces, para sentirnos mejor con nosotros mismos, culpamos a los programadores del Festival.

    Me hace gracia escuchar los comentarios de la gente en las colas, entre sesión y sesión, o dentro de la misma sala, y cómo algunos acaban montándose su propia película con trocitos de las películas que han visto durante ese día.

    abrazos!
    noelia :)

  6. Luis dice:

    Gracias por tus comentarios, Noelia.

    Que el público se haga su propio montaje con fragmentos de las muchas peículas vistas, no está nada mal. Los programadores jugamos a hacer eso también, de forma deliberada, y uno siempre se lleva sorpresas.

    A veces tiendo a pensar que los programadores de un festival, una filmoteca, un museo, un auditorio, etc., deberían ser como los árbitros de fútbol: si no se habla de ellos, es que todo ha ido bien. Pero sé que me equivoco al planteármelo así. Los árbitros tienen reglas siempre iguales que aplican en cada partido. Nosotros tenemos que inventarlas: son los famosos “criterios de selección”.

    Si tengo que resumirlos, empezaría por decir que las películas que programamos ofrecen algo así como dos caras. Una está dirigida hacia la Historia del Cine, entendida como historia de las formas cinematográficas. La otra está dirigida hacia la época y el lugar de donde surge la película. Las películas que buscamos proponen conexiones particulares (o si se prefiere, muy personales) entre ambas caras, las cuales son siempre, por cierto, mutuamente dependientes. Inseparables.

    Creo que buena parte del público festivalero más quejumbroso sufriría mucho si tuviera que meterse entre pecho y espalda la sección oficial completa de Locarno o Rotterdam. Incluso la de Cannes. En un festival importante, hallar más de 4 ó 5 películas realmente valiosas en una misma sección es un triunfo, un año grande.

    Pero a veces puede ser más importante poner en relación todo eso que uno ha visto, aun cuando sea muy desigual el interés de cada película. Es ahí cuando surge de pronto una especie de paisaje y uno puede decir: “de modo que por aquí van los tiros en esto del cine…”. Si el paisaje es coherente y revelador, entonces el festival ha cumplido su función. Y si el paisaje revelado no nos satisface… pues qué le vamos a hacer.

    Creo que lo más difícil ahora es dar con el “paisaje”, con la imagen de una época del cine. Ahí sí estamos en un momento crítico, pero no sólo en nuestro festival. Creo honestamente que es una situación general.

    En 1953, competían en Venecia: ‘Cuentos de la luna pálida’, de Mizoguchi; ‘El hombre tranquilo’, de John Ford. Y una de las obras maestras de Rossellini, creo que ‘Europa 1951’. Entre otras. En 2006, competían Apichatpong (‘Syndromes & A Century’), Jia Zhangke (‘Naturaleza muerta’), David Lynch (‘INLAND EMPIRE’), y también Alain Resnais y algún otro grande. Al pobre Marco Müller, director del festival, le dieron tortas hasta en la foto del pasaporte. Surgió un chiste sobre él: “Marco Müller, el único hombre que habla 8 idiomas y a quien nadie entiende…”. Para mí, fue la mejor selección que haya tenido un festival de cine, grande o no, en mucho tiempo. La del año siguiente no pudo repetir ese nivel ni de lejos. Posiblemente no había material para ello. De todas formas, los tiros contra el programador son inevitables, se haga lo que se haga. Va en el sueldo.

    Abrazos

    Luis

  7. David D. dice:

    Muy interesantes tus reflexiones y planteamientos Luis. Permíteme lanzar una leve defensa de todas las partes implicadas, programadores y público.
    Lo que dices de que todos los años no hay buena cosecha o material es algo que muchos de nosotros, espectadores, hemos pensado. Y es lógico que pase, ya que las películas, aparte de los directores, la hacen también los productores de cada obra, y como es sabido, producir es un riesgo, y si se trata de obras desmarcadas de lo más convencional, entonces surge el problema: falta material, que no significa que falte creatividad o que las “vanguardias” estén agazapadas. A más producciones más posibilidades de encontrar tesoros, pequeños o grandes. Tesoros que harán las delicias no solo de programadores (permitiendo más reparto en oficiales) sino del público. Las quejas del público en este festival son lo que son y más: la gente se siente de repente “más especialista” y por supuesto “más exigente” (aunque esa exigencia sea diferente a la de los programadores). En el pase de “Jean Gentil”, al final de la película, escuché a mucha gente comentando por lo bajo, con su compañero o compañera de viaje cinéfilo, que la película estaba muy bien pero que le faltaba algo. Ese algo era diferente viniendo de un espectador u otro, pero lo que me quedó claro es que allí había pasado algo. El público necesita tiempo, reciclaje, cierta cariñosa compasión y respeto. Yo he visto salir entusiasmada de algunas películas a gente que por lo común no ve ese tipo de cine durante el año. En ese aspecto el Festival ha aportado a mucha gente una nueva forma de ver, teniendo en cuenta que durante el resto del año vemos lo que los distribuidores y exhibidores quieren, y mayormente quieren mal.
    También creo que la crítica si se hace con respeto es muy útil. De eso se trata, esto es un puro intercambio, y todos queremos lo mejor, a ser posible.
    Me encanta que tú, Luis, como programador estés siempre dispuesto a dar la cara en estos u otros foros. Perdona si algunas de mis anteriores palabras no se ajusta a la realidad, pero esto lo vivo con pasión, el festival me ha ayudado a reeducar la mirada, o más bien a alimentar y redireccionar mi mirada como espectador y como pequeño hacedor de imágenes en movimiento. En cierta medida el Festival nos aporta vitaminas. Realmente lo siento por los ciegos enemigos que tiene el Festival.

    Abrazotes a todos

  8. […] finalmente se han demostrado un poco frustradas. Así, como aventuramos al comienzo, este año la Sección oficial resultó tan desigual como nos parecía, así que apenas despertó mi interés y finalmente sólo me decidí a asistir a […]

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