La cita: monólogo final de ‘El tren’ (John Frankenheimer, 1965)

Labiche, aquí tiene su premio. Algunos de los mejores cuadros del mundo. ¿Eso le satisface, Labiche? ¿Siente alguna clase de emoción simplemente al estar cerca de ellos? Un cuadro significa para usted tanto como un collar de perlas para un mono. Ha ganado por pura suerte. Me ha detenido sin saber lo que hacía ni por qué. Usted no es nada, Labiche. Un pedazo de carne. Los cuadros son míos, siempre lo serán. La belleza pertenece al hombre capaz de apreciarla. Siempre me pertenecerán a mí, o a un hombre como yo. Ahora, en este preciso instante, no sabría decirme por qué ha hecho lo que ha hecho.

6 respuestas a La cita: monólogo final de ‘El tren’ (John Frankenheimer, 1965)

  1. G. K. Dexter dice:

    Una película cuyo DVD adquirí por puro impulso, sin poseer información alguna acerca de ella, razón por la que me sorprendió doblemente.
    Gran diálogo de Paul Scofield.

    Un saludo cinéfilo.

  2. Buen enfrentamiento final. No obstante mi escena favorita de este film es muda: el fusilamiento de Michel Simon; el maquinista que echa moneditas a los engranajes del tren con el fín de sabotear el expolio de obras de arte. ¡Un saludo!

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      El tren tiene muchas escenas estupendas y ésa que mencionas es una de ellas, sobre todo teniendo en cuenta como se ha caracterizado antes a Papa Boule. Pero además la película es tremendamente entretenida e ingeniosa, tiene un tratamiento visual muy frankenheimeriano y una atractiva fotografía y, a pesar de los peajes comerciales (el reduccionismo, la dualidad y el consabido heroísmo lancasteriano), posee un trasfondo de lo más interesante.

  3. teo calderón dice:

    Según leí hace muchos años, la película fue comenzada por Arthur Penn, pero disparidad de criterios entre él y Burt Lancaster provocaron su despido y John Frankenheimer se hizo cargo de la dirección a requerimiento del actor (con el que ya había rodado Los jóvenes salvajes, El hombre de Alcatraz y Siete días de mayo y con el que algún tiempo después haría Los temerarios del aire).

    Nunca sabremos la película que hubiera rodado Penn, pero la que tenemos resultó un espectacular, magnífico ejemplo de cine de acción y suspense, con personajes de vigoroso y veraz dibujo que facilita la identifi­cación con ellos, el mejor entendimiento de sus actos, dudas y motivaciones. La abundancia de travellings y complicadas gruas, lejos de parecernos obli­gados recursos de superproducción, tienen en su precisión un papel integra­dor de los elementos que en un momento dado conforman la acción narrada, consiguiendo así trasmitir al espectador un sentido totalmente físico de lo que ocurre en la pantalla.
    Un saludo.

    • Misterioso objeto al mediodía dice:

      Hola Teo.

      Nunca sabremos qué habría hecho Penn, pero sí que la que terminó firmando John Frankenheimer resultó, como apuntas, un prodigio de acción y suspense con el inconfundible sello visual de Frankenheimer.

      Saludos

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