La familia Hollis: del cuadro al pulp magazine (Hush.. hush, sweet Charlotte, Robert Aldrich, 1964)

Hollis VI

Canción de cuna para un cadáver se desarrolla en dos bloques temporales, un prólogo ambientado en 1927 y el resto del film en la actualidad, en el año de su rodaje, 1964. Para el lector poco avisado hemos de mencionar que esta película reitera la exitosa fórmula empleada pocos años antes en ¿Qué fue de Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?, Robert Aldrich, 1962), si bien en esta ocasión Aldrich combina las armas del Grande dame guignol con ribetes de Southern gothic y toneladas de barroquismo visual, y no es Joan Crawford quien acompaña a Bette Davis, sino Olivia de Havilland.

Grant Wood - Daughters of revolution 1932

A lo largo de la película podemos apreciar el inexorable proceso de decadencia que ha sufrido la familia Hollis entre ambos momentos a través de un mecanismo que, de alguna manera, ya empleó Aldrich con el propio cine en ¿Qué fue de Baby Jane? El declive familiar queda sutilmente de manifiesto por el progresivo deterioro del poder simbólico de los sucesivos soportes en los que aparecen representados los componentes de la familia Hollis: pasan del cuadro a la portada de un pulp magazine. A su vez, este lúcido tránsito está intimamente ligado a la popularización y espectacularización sufrida por los mass media a lo largo del siglo XX.

En el prólogo se insiste en mostrarnos una serie de cuadros de familia que se insertan dentro de la rancia tradición del retrato burgués, que se remonta a los pintores flamencos del siglo XV, sancionando canónicamente con este gesto la posición social de la familia y su incuestionable prosperidad económica. Sin embargo, con el asesinato por descuartizamiento del amante de Charlotte/Bette Davis, comprobamos que la familia pierde el poder de disposición sobre su propia imagen y, gracias al consiguiente escándalo generado, se ‘democratiza’ pasando al dominio público a través de la prensa. Por esta razón sus retratos fotográficos son reiteradamente publicados por los periódicos junto a grandes, y cada vez más sensacionalistas, titulares. Curiosamente, el retrato fotográfico del padre es el único exactamente igual a su retrato pictórico; probablemente esta degradación de su imagen pública fuera una de las razones de su temprana muerte. Años después, nos encontramos con que Charlotte, la única descendiente directa de la estirpe, va a ser literalmente desahuciada de su gran mansión sureña, pero también con que se halla completamente desposeída del dominio sobre su imagen, hasta el punto de que sufre un agresivo asalto fotográfico por parte de un paparazzo en la propia puerta de su casa. El desgaste sufrido es de tal magnitud que Charlotte ha dejado de ser persona para convertirse en personaje de ficción, en carne irreal de imaginario pop. En estas condiciones el único espacio que le queda a su imagen degradada radica en alimentar el inconsciente fantástico local, así como contribuir a ilustrar macabras portadas de revistas populares. De prolongarse hasta la actualidad el siguiente estadio lógico habría sido su conversión en una celebridad trash, mostrando voluntariamente su intimidad en un programa de telerrealidad, Youtube, Tuenti o Twitter.

El paulatino proceso de pérdida del dominio sobre la propia imagen nos permitiría extender la lectura de este fenómeno a la desposesión e incansable circulación planetaria de su intimidad e imagen que sufren los actores hollywoodienses y las celebrities, convertidos en epítome del fetiche popular; cuya privacidad e imagen ya no les pertenece, sino a la industria y al público, que los examina, imita y canibaliza (el extremo distópico de esta obsesión lo ofrecería Antiviral -B.Cronenberg, 2012-). Un vago eco de este disparate se muestra en la escena final cuando una multitud de vecinos se concentra para ver partir a Charlotte encerrada en un coche, a modo de pecera de cristal, perennemente sometida al banal e incansable escrutinio de sus conciudadanos.

Hollis IAntes de 1927

Hollis IIAntes de 1927

HollisAntes de 1927

Hollis IIIEn 1927

Hollis IVEn 1927

Hollis VEn 1964

Una respuesta a La familia Hollis: del cuadro al pulp magazine (Hush.. hush, sweet Charlotte, Robert Aldrich, 1964)

  1. Anna dice:

    Gran artículo !

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