Festival de cine de Las Palmas 2017. Sugerencias

La 17ª edición del Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria comienza hoy (con polémica oportunista incluida, con motivo de su pertinaz cartel simiesco) y su programa ya está en la calle, al menos en internet, listo para socorrer al espectador devoto y desvalido.

Esta edición consolida la senda de la diversificación o, tal vez, de la dilución, con un cada vez mayor peso (es la sección más numerosa) del ‘festival hermano’ Monopol Music Festival que, además de los dos conciertos en la calle del último fin de semana, se trae a Julieta Venegas al Teatro Pérez Galdós, que este año acoge varias funciones de la Sección oficial y, tal vez, el evento más ajeno a tan señoriales butacas, nada menos que La noche más freak. Mientras, el grueso de las proyecciones tendrá lugar casi exclusivamente en los Multicines Monopol, enviando al frío y distante exilio del Museo Elder de la ciencia el ciclo No future, pues se prescinde de otras sedes, como el Palacete Rodríguez Quegles, que queda reducido a cuartel general y sede para cursos.

El Festival mantiene su modelo austero, de perfil bajo y cara amable, al gusto de los desorientados próceres municipales, que lo venden en su web como “un paquete extra de ocio difícilmente rechazaba (sic) para aquellos turistas siempre atraídos por el cine”, mientras que hace un esfuerzo extra -invisible para la ciudadanía- al destinar parte de sus recursos y esfuerzos en introducir la gran novedad de esta edición: el MECAS o “mercado internacional de corte final”, destinado a obtener apoyo a la post-producción y distribución de proyectos cinematográficos en desarrollo.

Pero como lo que se pone por un lado se quita por otro, las secciones más osadas y enérgicas del Festival, Banda aparte o Déjà vu, se diluyen y desaparecen en esta edición. No obstante, y a pesar de que el banderín de enganche para un público más amplio reside en la sección dedicada (veremos como funciona en el destierro santacatalino) por Jesús Palacios a la “nueva ciencia-ficción” (más una capitidisminuida Linterna mágica), los focos de especial interés para el cinéfilo, sin perjuicio de los hallazgos que depare la Sección oficial, se concentran en la oportunidad de adentrarse en la obra del director georgiano Otar Iosseliani, con el pesar de que -con la excepción de Il était une fois un merle chanteur (Iko shashvi mgalobeli, 1972)- se limita a su producción última; en disfrutar del espigueo festivalero que nos proporciona la sección Panorama, y en la sección Panorama España, que este año ofrece barra libre a algunos de los directores del último otro nuevo cine español: Isaki Lacuesta, Fernando Franco, Virginia García del Pino y Elías León Siminiani, (todos ellos protagonistas de unos encuentros el primer fin de semana) para que, junto a la sesión dedicada al cine expandido, nos conduzcan a un paseo por la producción nacional menos conocida y más aventurada.

La Sección oficial (que incluye en su apartado de cortometrajes la pieza de David Pantaleón El becerro pintado) este año nos ofrece trece títulos variopintos, entre los que destacan las obras ganadoras de grandes premios en festivales de primera línea, como El otro lado de la esperanza, del reconocido director finlandés Aki Kaurismaki, reciente ganador del Oso de plata en Berlín, The woman who left, de Lav Diaz, León de oro en Venecia, Felicité, dirigida por Alain Gomis, también Oso de plata en el último Festival de Berlín; los últimos proyectos de directores consagrados en los circuitos festivaleros, es el caso de Bitter money de Wang Bing, Cuatreros, de Albertina Carri o Golden exits, del norteamericano Alex Ross Perry, a quien hace un par de años tuvimos por aquí presentando su filmografía, pero también I am not your negro de Raoul Peck, nominada al Oscar en la categoría de mejor documental, que disecciona el problema racial en los EEUU a partir de la novela inacaba del escritor James Baldwin Remember this house, o Kékszakállú, la primera incursión en la ficción del argentino Gastón Solnicki. Y, por último, las obras de directores primerizos, como Wayne Roberts, Maud Alpi o Wang Xuebo.

Entre los frutos escogidos para componer la sección Panorama, este año estaremos pendientes de Yourself and yours, la última película de Hong Sang-soo, premiado en San Sebastián, y de seguirle la pista a las últimas piezas de directores con asidua presencia en el Festival, como Austerlitz, la indagación documental de Sergei Loznitsa sobre los campos de concentración asolados por el turismo de masas, Hermia & Helena, la última revisitación del legado shakesperiano realizada por el argentino Matías Piñeiro, Personal shopper, segunda colaboración de la actriz Kristen Stewart con el director Olivier Assayas, actriz que repite en Certain women, película de reparto coral dirigida por la norteamericana Kelly Reichardt; Inimi cicatrizate, nueva incursión de época realizada por Radu Jude, tras Aferim!, adaptación de la novela Corazones cicatrizados del escritor rumano Max Blecher y ambientada en las primeras décadas del Siglo XX. Más o menos la misma época en la que Bruno Dumont sitúa a los decadentes y degenerados personajes que habitan su farsa policiaco-burlesca Ma Loute, ganadora por cierto del último festival de Sevilla. También se exhibe Un minuto de gloria el segundo largometraje (tras la recomendable La lección (Urok, 2014)) de los búlgaros Kristina Grozeva y Petar Valchanov, con la que arrasaron en Gijón.

En cuanto a Panorama España, ya lo anunciábamos más arriba, las cuatro cartas blancas y la sesión de cine expandido probablemente nos deparen los momentos más contundentes de esta edición. Igualmente recomendamos visionar (¡en 35mm!) las películas que componen el ciclo Iosseliani y compañía que, amén de permitir acercarnos a la obra del propio Iosseliani, cuenta con dos tesoros, como son Yoyo, del muy olvidado Pierre Étaix y la oportunidad de revisitar Mi tío (Mon oncle, Jacques Tati, 1958).

Finalmente, pero no menos importante, en Canarias cinema, el espacio dedicado al cine que se hace en Canarias sin las cacareadas ventajas fiscales, reune doce cortos y cinco largometrajes de producción autóctona que se mueven entre el documental, Maresía, de Dani Millán, The vanished dream, de Juan S. Betancor, la comedia, Fogueo, de David Sainz y el cine indie de autor, Julie, de Alba González de Molina o formas híbridas, como La forma del mundo, de David Delgado San Ginés.

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