El tablero de pruebas

True detective garaje

Algunas películas, con mayor frecuencia entre las realizadas dentro de los llamados ‘géneros cinematográficos’, en muchas ocasiones se complacen en armar una sucesión de momentos, situaciones, figuras o tropos identificables que se repiten una y otra vez. Con esta operación se construye un ecosistema seguro y reconocible para el espectador que favorece la identificación primaria, pero que, sobre todo, con su advenimiento, su identificación o su dilación provocan, cual efecto pavloviano, una multiplicación del disfrute y el regocijo.

Breaking bad Evidence board

Precisamente, por suponer verdaderos hitos en el desarrollo argumental estas piezas arquetípicas se nos presentan como instantes significativos, dispuestos para el lucimiento del director y los actores de turno. Nos referimos a un catálogo abierto que va desde la muerte -o sacrificio- del amigo fiel del protagonista, al desvelamiento final del acertijo, a la contenida reconciliación amistosa de los competidores, a la súbita explosión de rabia/frustración contra el volante del coche o al beso de la pareja…

Homeland tablón

Sin embargo, aquí nos vamos a centrar más que en una de estas set pieces en un exitoso objeto o motivo visual puramente ficticio: el últimamente tan imprescindible como sobreexplotado en toda clase de thrillers y policiacos ‘tablero de las pruebas’.

The wire temporada I

El origen de esta presencia, al menos en lo cinematográfico, quizás podríamos encontrarlo en los westerns, en los tablones llenos de carteles de ‘se busca’ que vestían las paredes de las oficinas del Sheriff. En estas narraciones tenían una funcionalidad directa: desencadenar la acción, desenmascarar una amenaza, estimular la memoria, convertirse en imagen fetiche, pero con el tiempo y el desarrollo de lo audiovisual (¿el sistema operativo Windows?), los tablones han terminado por independizarse y adquirir entidad propia hasta el exceso.

Sospechosos habituales tablón

Seguramente haya otros anteriores, pero el primero con sustancia que nos viene a la memoria es el que provoca la iluminación que golpea súbitamente a Chazz Palminteri al final de Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995), cuando toma conciencia de que el relato urdido por Kevin Spacey proviene del tablero que éste tenía situado delante de sus ojos. Desde entonces la presencia y el abuso del ‘tablón de las evidencias’ se ha extendido en el cine, por un lado, como un instrumento que pretende ejemplificar la tarea policial de ordenación del caos y, por otro, por oposición estética a los tablones patológicamente abigarrados que suelen emplear los serial killers cinematográficos.

El lobo de Wall Street FBIEl hombre que noZero dark city tablón

A modo de breve ejemplo, últimamente los hemos podido ver en The girl with the dragon tattoo (D. Fincher, 2011), Zero dark thirty (K. Bigelow, 2012), e incluso The wolf of Wall Street (M. Scorsese, 2013). Pero donde este motivo ficcional se ha consagrado, encontrando un espacio privilegiado, ha sido en la televisión (suponemos que en sintonía con la creciente complejidad de sus tramas y la progresiva dilatación de sus tempos) donde toda serie del ramo que se precie no deja pasar la oportunidad de componer el suyo propio.

Bron.Broen IIBron-Broen cristal

Lo cierto es que estos tablones poseen un enorme atractivo, resultan de lo más pedagógicos y pueden funcionar en diferentes niveles. Desde decorar el lugar de trabajo, ofrecer contexto, ambiente y verosimilitud policial, a visualizar los avances y retrocesos del esfuerzo policial, ilustrando con su progresiva completitud el desarrollo del trabajo de los protagonistas, o compendiar sintéticamente -y de un vistazo para el espectador- toda la trama.

HomelandTrue detective casa Rust

Por supuesto, su uso y significado se ha ido complicando progresivamente, transformándose de un objeto funcional a lugar de reflexión u obsesión del protagonista, en ocasiones resultando un verdadero tótem, o altar con propiedades taumatúrgicas, en otras un trasunto de la mente trastornada del personaje; a veces llegando a confundirse peligrosamente con la del propio criminal. Pero, sobre todo, su labor esencial es la de favorecer la asociación libre de ideas, la visión de conjunto, holística, y, consecuentemente, con toda esta latencia atmosférica y acumulación de imágenes y de datos, servir como detonante para que brote naturalmente el momento de la necesaria y esperada revelación ex machina en el que todas las piezas encajen.

Top of the lake - policíaTop of the lake casa 4

Este novelesco artefacto puede presentarse con las más variadas formas: un corcho, una pizarra, un cristal, una pantalla, el suelo, una pared, pero nunca falta. Ha proliferado como un elemento indispensable y los ejemplos van desde The wire (2002-2008) o Breaking bad (2008-2013) a Homeland (2011-), Bron/Broen (2011-), Top of the lake (2013) o la reciente True detective (2014-), hasta el punto de trascender la condición de simple cliché y devenir en verdadera plaga. El perfecto emblema, estéril y manoseado, de la gravedad y relevancia atribuida actualmente a la ficción televisiva.

True detective paredTrue detective pared+sueloTrue detective suelo

2 respuestas a El tablero de pruebas

  1. Me ha gustado mucho, además de dejarme buscando corchos en mi memoria fílmica, podríamos seguir tirando de ese hilo ad infinitum, pero, sobre todo, el demoledor final es todo un principio… Gracias. Un abrazo,
    Kurt Wello

  2. Misterioso objeto al mediodía dice:

    Me alegro de que te haya gustado, aunque el final tal vez resulte, releído en la (breve) distancia, demasiado inapelable o extremo.
    Abrazo

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